COLOMBIA PARO GENERAL 2021

Paro Nacional hoy 26 de mayoPoco se cuenta en las redes o en la prensa de lo que durante estos días ocurre en Colombia, que lleva un mes en la calle, que es exactamente lo mismo que ocurrió antes de la pandemia en Chile, que es lo mismo que lo que ocurrió en Honduras, etc..., es decir la ruptura del contrato ciudadano-estado, con la reformulación que de este contrato hace el neoliberalismo siempre con la mediación sicaria del Estado. Poco se cuenta y es, según advierto, uno de los elementos políticos más relevantes y decisivos de nuestra hora: la cesión del estado ante los grandes intereses económicos del momento. Aquellas cesiones que pueden desestabilizar la pacífica convivencia de los pueblos, ya de por sí zarandeados. El papel impositivo (y coercitivo) de los Estados, abocados a deudas y gastos cada vez más insufribles para la ciudadanía, debidos en gran parte a una discrecionalidad impositiva que siempre aprieta las tuercas de los más necesitados para a la vez liberar las cargas de quienes más se benefician del sistema, es cada vez más arbitrario, empobreciendo lentamente a la base social y haciendo que cada más y más capas de la sociedad se vean abocadas a la pobreza, a la marginalidad y al desamparo. Y muy en especial los jóvenes, que soportan un presente precario, pero que ven el futuro sin ninguna esperanza, y una juventud sin esperanza, una juventud sin expectativas, es un fósforo encendido en un pajar. Este sarpullido que viene recorriendo América de parte a parte y que en estos días se ceba con las calles de Colombia, no debe parecernos un elemento exótico a nosotros, los ciudadanos europeos, sometidos a parecidas tensiones, sino algo a tener muy en cuenta porque cada vez se hace más apremiantes, más difíciles de soportar. El neoliberalismo salido de la caída del muro berlinés, allá en el 89, nos está enseñando en estos días su cara más infame en Colombia, y de alguna forma se está acercando paso a paso a su propio abismo. Los ciudadanos no pueden (no podemos) ya seguir soportando más presión, expresada con precariedad, bajadas de salarios y subidas abusivas de impuestos y precios. Ayer, sin ir más lejos, eran las empresas energéticas (la electricidad), y los bancos (con sus abusivas comisiones) las que daban una vuelta de tuerca más a nuestra cada vez más precaria economía, y mañana serán la subida del iva de determinados productos, el pago de peajes en autovías... Yo me pregunto, hasta cuándo podrá aguantar el maltrecho sistema estos abusos perpetrados por las instituciones, verdadero perros del neocapitalismo más destructivo, autista y obtuso. Hasta cuándo tendrán que pinchar y extorsionar a la población para que ésta tome medidas que reformulen un nuevo y esperanzador contrato social, como está sucediendo ahora mismo en Colombia.

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