CIELO ENCENDIDO

 









Hoy os traigo un poema que escribí hace más o menos un año. Habla de la Noche de San Lorenzo y de las estrellas fugaces, ese espectáculo, aunque tal vez la óptica del poema sea otra bastante distinta. Aquí, en Fuenteheridos, es costumbre que la gente vaya andando al Puerto y desde allí, tranquilamente, se pase parte de la noche contemplando las luces. Espero os guste.




 



CIELO ENCENDIDO

Entonces me alzaba al escuchar
el sonido de unos pasos sobre el pasto,
o el lejano ladrido de un perro.
Cualquier cosa me encendía,
cualquier cosa me cegaba.
Ahora espero que al despertar
me sorprenda el silencio del humo
o la palidez de la escarcha al pie de los castaños.
No me conmueven ya
ni los ríos tumultuosos ni los remotos países
donde las mujeres bailan hasta el alba,
sino la sencillez de un cielo rielado de nubes
el vuelo de la alondra de regreso a su nido,
o la franca alegría de un hombre
cuando ligero camina a sus asuntos.

Para vosotros el placer de las estrellas fugaces.
Dejadme aquí, frente al cielo encendido.