LA VIDA SIGUE... MAL

Hace frío. Ya sé que esto lo digo muy últimamente, pero es que es verdad. El aire se puede cortar en rodajas y saltearlo con un poquito de raspaduras de limón. Lo he probado. Queda como dios. La dieta del aire, que le llaman. A dieta nos vamos quedar los españolitos si alguien no pone pie en pared con la corrupción y todos sus vayatelas. El espectáculo no deja de ser desalentador. Unos luchando por sus puestos de trabajo y estyos getas robando a espuertas, los más sufriendo y los menos llevándoselo calentito, unos cada vez más recortados y otros tan ricamente viviendo de lo que recorta de aquí y de allá. Los telediarios parecen un tenderete, por ver quién la ha hecho más gorda. Tipos que han entrado en la política para dar mangazos a diestro y siniestro. Denunciábamos aquí la falta de ideas de los políticos actuales, pero, joder, para qué carajo les hacen falta ideas, si ya tienen más que suficiente con ver dónde lo esconden y hacerse una idea de en qué se lo van a gastar. Pero, en fin, la vida sigue, los hombres se levantan al amanecer y cabalgan a sus puestos de trabajo (quienes lo tienen) con la espada del despido pesando sobre sus cabezas. Unos dicen que ya se notan los beneficios de los recortes y la política del degüello. Claro que se nota: los despedidos ya no tienen que levantarse tan temprano, ni soportar a sus jefes, ni preocuparse con hacienda; la peña no tendrá que hacer complicadas operaciones mentales para irse de vacaciones y si al final te echan de casa, joder, ya no tienes que soportar los vecinos pelmas y además, los puentes están más aireados y hay un ambiente que la peta. También los recortes resultan beneficiosos para la tasa de suicidios, la gastroenteritis, el consumo de marcas blancas, y los accidentes de trabajo. De hecho la gente ha dejado de caerse de los andamios. Ahora se caen del guindo, pero eso tiene mejor solución. España va muy bien, gracias. Apenas hay enfermedades laborales porque la peña acude al trabajo con el gotero puesto y si no es muy jodida la anestesia manda e-mails y presupuestos desde el quirófano, y eso, amigos, es mirar por la empresa y por el país. Eso es marca-españa. Y si los trabajadores miran mucho más por la empresa, nuestras empresas ahora exportan un huevo. Lo que antes fabricábamos para nosotros ahora lo hacemos para los rusos o para los chinos, esas potencias. Y para que no nos falte de nada, exportamos profesionales, gente formada en nuestras universidades, y a ver, escépticos de pacotilla, cuándo carajo habíamos exportado nosotros profesionales de algo, como no fuera de la corrupción o de la copla. Ya digo: la mejoría.


ESBIRROS


El hombre que cada noche duerme en el portal, hoy lo he sabido, no es mas
w. kandinsky
que un contratado del ayuntamiento. Rodeado de cartones, de un escobón, de un carrito construido a base de despojos y apestando como una bodega, ese tipo no es más que un maldito contratado gracias a las oscuras ordenanzas municipales. ¿Merezco algo así? ¿Por qué nos trata como a imbéciles el ayuntamiento? ¿Creían que no me iba a acabar enterando? Todo, todo encaja. A mí no me la dan. Puedo parecer estúpido, pero a mí no me la dan. El ayuntamiento contrata a esos tipos para que sepamos qué es lo que nos ocurriría de no levantarnos cuando es todavía de noche, de no coger el metro cada mañana y de no volver ya oscurecido al lugar donde nos está esperando el hombre que apesta como una bodega, fiel esbirro, ya digo, del ayuntamiento. Entonces, sorteamos como podemos al tipejo, esperamos el ascensor, llegamos derrumbados a casa, besamos a la niña que está haciendo los deberes en su cuarto, ponemos el despertador a las seis y media y comenzamos a soñar en el adosado ese de la zona residencial, donde no dejan entrar a nadie, y mucho menos a los esbirros del ayuntamiento.