EL DÍA DE MAÑANA

Avanza lenta esta tarde de enero. El sol se pone entre los castaños. Los tejados se oscurecen y la casa de en frente, esa que hasta hace poco tenía un cartel con un se vende, aparece quieta, absorta en sí misma. En breves minutos se cernirán las sombras sobre todo ese conglomerado de casas y de árboles. Pronto florecerán las mimosas. Y los almendros. pero pro esta tierra no hay almendros. Recuerdos, sí, los almendros de El Rompido y los de El Golco, por ese camino imposible hacia Mecina Bombarón. Un camino que describí en esa novela no leída por casi nadie que se titula La mano en el fuego, algunos de cuyos capítulos vertí no hace mucho en estas páginas. Hoy quisiera recomendar El día de mañana, de Ignacio Martínez de Pisón, una novela espléndida, muy interesante desde su propia narración, y que se sitúa durante los últimos años de la dictadura franquista y la llamada transición. Es la historia de un hombre perdido que trata de prosperar en la sociedad catalana de la época para al fin ir cayendo hacia territorios de cobardía moral y abyección. Al fin y al cabo, Justo Gil, su protagonista, es un pelele en manos del fatum temporal que le toca vivir, un tiempo anfibio en el que todo es susceptible de ser distinto a como fue. Sin embargo, el personaje central, un tal Justo, que a veces nos resulta abominable, acaba siendo, muy a su manera un hombre que logra salvar su dignidad y no mucho más abyecto que tantos triunfadores y cantamañanas de la época (de todas las épocas, claro). Una novela compleja, bien trabada, mejor escrita, narrada a través de una gavilla de personajes que conocieron al personaje en alguna fase de su vida. Una novela, pues, que te reconcilia con la buena escritura. No sé por qué, a mí me ha recordado al mejor Mendoza, el de La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios. Ya Carreteras secundarias, acaso la más conocida de las novelas de IMdeP hasta ahora, era un road movie magnífico, que nos descubría el alma de un ser que huía hacia adelante, tratando de olvidar un tiempo en el que acaso fue feliz. El amor, tanto en el personaje de Justo como en el de Carreteras secundarias, marca el devenir de unas vidas torcidas, marcadas para siempre. Para qué seguir: una novela alta, mayúscula, absolutamente recomendable.


Hoy os dejo con tres micros de Hugo Peréa sacados de la revista El fantasma de la Glorieta, que acaba de estrenar número. Prometo hablar un día de esta revista, donde publiqué por vez primera un cuento, allá por el año 86. Entonces se editaba en un periódico que se llamaba La noticia. Les envié un relato y me olvidé del asunto. Pasó el tiempo, puede que mucho tiempo, y un día, al sacar una sartén de un armario, cayeron las hojas de un periódico donde se asentaba la sartén. Fui a recogerlos y, sorpresa, allí estaba mi cuento, bajo el cerco de grasa. Cosas de la vida.


TRES MICROS DE HUGO PEREA


Picasso
BUEN SAMARITANO

Cada semana acude al hospital a donar un poco de sangre. Pero nunca es la suya.

 

TOMATES

El exigente público consideró de mal gusto que la marioneta continuara hablando después de que el ventrílocuo cayera fulminado de un infarto.

 

RENATA

Le dije a mi hija que los monstruos no existen. Ella cerró sus nueve ojos, satisfecha con mi respuesta. Y me alejé volando.