EL GRAN BALILLA

Hace apenas una semana 15 inmigrantes perdieron la vida al tratar de pasar desde Marruecos a Ceuta. Las ONGs de turno, obviamente, denunciaron el caso. Yo mismo en este blog pronosticaba que los provida echarían pelillos a la mar sobre el caso, y así fue, lamentablemente, pues tenían la oportunidad de su vida para ser coherentes con algo y no sólo balillas ideológicos, más papistas que el papa. Aquí no ha dimitido ni cristo por esas quince muertes. Nadie se ha rasgado la vestiduras por lo lamentable de esas quince muertes, absolutamente evitables. Nadie de las alturas las ha lamentado, comentado etc...  Simplemente no han existido. Salvo alguna que otra ONG que ha puesto vídeos y ha denunciado el caso, casi nadie se ha rasgado las vestiduras. Por supuesto ningún obispo, ningún ministro, ningún gobernador, ningún alcalde, ningún monaguillo, ningún jefe de nada, ningún número de la guardia civil de los allí apostados, nadie. Todos cumplían con su deber. Como si la cosa no hubiera sucedido o nos resbalara que hubiera sucedido. Son negratas, africanos, cosas de negros.

Pues bien, no sólo la peña no dimite ni lo lamenta, sino que el jefe de los guardias, el mamporrero mayor del reyno, en un alarde vomitivo de cinismo, amenaza con querellarse contra quienes ataquen y duden de la benemérita a propósito de estos crímenes de la inacción. A este payaso con corbata no sólo no le bastan los muertos, el respeto que debiera tener a los muertos, sino que además saca pecho y amenaza con el dedo a quienes protesten o difamen, ignorante de que quién se difama es él mismo con sus palabras, con esta retórica del defenderse atacando, cuando tras él hay quince muertos, nada más y nada menos que quince hombres muertos.

Porque mire, no está bien ni es humano que sucedan estas cosas, sino simplemente repugnante que no se socorra a quienes están en claro peligro de muerte, porque antes que vigilantes de las fronteras somos hombres, humanos, gente que no puede mirar a otro lado cuando se trata de la vida de personas. Quince muertos son muchísimos muertos sobre nuestra conciencia y si el mamporrero mayor de la guardia civil reduce la cuestión a las injurias que contra él y contra su cuerpo se han vertido allá él y su puta falta de conciencia. Si sólo quiere ver el papel de aguafiestas de las ONGs, si lo que pretende es esconder la cabeza y sacar pecho ante los quince cadáveres, allá él y su jodida y putrefacta humanidad. Alguien así sólo puede ser considerado un grandísimo hijo de la gran puta, un bochornoso y repugnante bicho humano, mucho más afín a los exterminadores de Auschwitz de lo que cree.