NUEVO 25 DE ABRIL

Ah, cómo vuela el tiempo. Hace un rato que escribía en este blog sobre el 25 de abril y ya estamos otra vez sobre el 25 de abril. Sobre los tejados flota un aire tranquilo, apenas roto por el brujulear de los pájaros. Si uno ve la distancia entre el 25 de abril del 74 y el 25 de abril de hoy no le queda otro remedio que restregarse los ojos y decirse qué es lo que ha pasado. Todo por cuanto pelearon aquellos capitanes y aquel país hoy está en entredicho. Ya dije el año pasado que la diferencia básica entre aquello y esto es que los lusos derrocaron una dictadura política y hoy tenemos ante nosotros una dictadura de mercado. Aquella dictadura tenía caras visibles, cuerpos visibles. La dictadura de hoy es una dictadura inconsútil, ubicua, donde no hay retratos visibles del dictador. En nombre del mercado se nos ha desahuciado o se pretende desahuciarnos de nuestras casas, de nuestra educación, de la salud, del trabajo, de los logros sociales de una sociedad que, con sus problemas, trataba de equilibrar las desigualdades sociales, no por un efecto caritativo sino por una filosofía que tenía en la dignidad del hombre su eje de gravedad. En los últimos tiempos, con la coartada de una crisis provocada por un sector financiero salido de madre, hemos visto cómo el mercado iba desmantelando todo eso que pertenecía al imaginario colectivo del 25 de abril. De esa fecha sólo quedan fotos para la nostalgia, claveles hundidos en el alma de los fusiles, soldados sonrientes, una muchedumbre acompañando los carros blindados de la libertad. Eso: las fotos.