ANTONIO CAFÉ, MAESTRO


Hace como media hora me llamó Mario para darme la noticia: ha muerto Café, me dice. Cuándo ha sido, le pregunto sorprendido, pues no sabía nada. Se enterró ayer, me contestó. Curiosamente ayer yo comenzaba a trabajar para los textos del libro "El tiempo que ya no está", junto al fotógrafo Juan Blas Leal. Comencé con la semblanza de Antonio, porque me era un personaje familiar y querido, y creo que su figura me daría el tono que quería dar a los textos. Con Café, pues, comencé la andadura. El azar quiso que el texto se hiciera a la luz justo cuando Café, el bueno de Café, acababa de cerrar los ojos a la luz. Descanse en paz.



 
Foto inédita de Antonio Nogales, Café, realizada por Juan Blas Leal, en junio de 2014.

ANTONIO CAFÉ, EL HERRERO


Nos dicen sus vecinos que a esas horas Antonio debe andar en la iglesia o tomando café en El Rincón de Juan. Finalmente lo vemos aparecer en su 4L. Antonio, al que todos en Aracena conocen por Café, aprendió el oficio de herrero de su padre y éste de su abuelo. Él hubiera deseado ser mecánico, pero la vida es la vida, dice. No le pesa haber sido herrero, no, todo lo contrario. Vestido con su mono azul, siente orgullo al mostrarnos la oscura herrería, el yunque, el pilón eléctrico, la fragua encendida... Sus hijos, claro, tiraron para los estudios y hoy la herrería familiar es el lugar donde él se distrae haciendo sus maquetas de antiguos vehículos y sus ineludibles encargos. Porque a pesar de su edad, Café sigue en lo suyo. Lo justito para no perder eso que ha sido. La herrería, nos dice, fue antes casa de postas y durante décadas trabajaron junto a él cuatro o cinco oficiales. Entonces no faltaban los encargos de guadañas, hachas, corvillos, vertederas, cangas, rejería, fechaduras, lo que fuera. Hoy todo está tal como estuvo. Mientras los fotógrafos hacen sus cálculos, Café me muestra fotos de la imponente reja de la Parroquia, en la que puso todo su saber y su empeño. Siente un particular orgullo al mostrarnos sus trabajos de forja, sus maquetas, sus exposiciones junto a Alberto Germán Franco o Laureano Gómez. Porque Antonio ha obtenido su reconocimiento. Cuando regresamos a la luz, sentimos que el tiempo otra vez se echa a andar.