NEOESCLAVITUD PRET A PORTER

I
NEOESCLAVITUD





Pongamos que su nombre es Lucía, que tiene veintitrés años y ha acabado la carrera en estos días. Pongamos que es bióloga. Su primer contrato es de monitora de tiempo libre, pero ella lo afronta con ilusión, casi con exultación, pues será su primera experiencia laboral. El contrato es de tan sólo cuatro horas y ha de hacer cincuenta quilómetros de ida y otros tanto de vuelta por 25 euros, pero, quién sabe, quizás... El contratante le dice que se pase dos horas antes para explicarle cómo va la cosa, las normas de seguridad, todo eso y ella toma su coche y conduce esos cincuenta quilómetros ilusionada, muy ilusionada. Al llegar, ay, en vez de enseñarle las normas de seguridad -andará con niños- y las características de su trabajo, de inmediato la ponen a montar un castillo de aire y todo el pesado aparataje de una mini feria. La cosa le lleva dos horas y media. Luego, acabado el montaje, le asignan una misión y durante 4 horas seguidas se dedica en cuerpo y alma a que los niños se diviertan y no se produzcan accidentes. Acabada la sesión debe desmontar todo y meterlo en el camión, lo que le lleva dos horas más. Acabado el trabajo le dan los 25 euros del contrato de 4 horas. Ni un euro más, por más que porfía. Salió de casa a las 3 de la tarde, regresa exactamente 11 horas más tarde, tras 9 horas de trabajo.
Esta es la historia absolutamente real -ocurrió ayer- de uno de los contratos firmados en este mes de julio de 2015. Esto es lo que nos venden como la salida del hoyo: lo que venden a nuestros hijos. De aquí a la subcontratación y el neoesclavismo hay menos distancia que entre Santander capital y el centro de Santander, no sé si me explico. Es aquí a donde nos quieren llevar. La crisis es una simple coartada de los de siempre para tener cogiditos por los mismísimos a los de siempre. Toda crisis es un correctivo de las derivas laborales. A esto se llama -hay que llamar- corrupción laboral. Hemos retrocedido cuarenta años o más en derechos de los trabajadores. Todo esto conduce a la pobreza y al retroceso social y económico del país, pues hasta quienes hoy parecen beneficiarse, acabarán por pagar su propia mezquindad mañana. Y si no que comparen entre Suecia -donde se paga y se respeta a los trabajadores- y Marruecos. Quienes fomentan el neoesclavismo cavan silenciosa y arteramente  sus propias tumbas. Una sociedad que se hace trampas a sí misma, que no paga los salarios justos, que escatima los impuestos -la seguridad social de las nueve horas y no de las cuatro- camina en línea recta hacia su propia disolución en la pobreza. Después nos vendrán con el cuento de que no están aseguradas las pensiones para los jubilados, que no hay dinero para sanidad, para cultura, para educación... En fin, como sociedad hemos de elegir entre Suecia y Marruecos. Nuestros gobernantes lo tienen claro: Marruecos: Nuestros hijos también: marcharse a Suecia.

esclavitudLo que ayer le ocurrió a nuestra Lucía, hoy le seguirá ocurriendo a cientos, acaso miles de ilusionados chavales que se enfrentan al primer contrato. Lo dicho: Suecia.

Nota: Cuando días atrás hablábamos de la solución al problema griego nos referíamos exactamente a esto.




II

PIJADITAS

Hoy las estadísticas nos dicen que el paro ha descendido durante el último trimestre en 380.000 personas. Si fuera así, yo me alegraría muchísimo. La cuestión, sin embargo, ya no estriba tanto en saber si las cifras del paro suben o bajan, sino si esas 380.000 personas que "supuestamente" han salido del paro, han salido también de la precariedad económica, si pueden, pongo por caso, pagar el alquiler de sus casas, la alimentación de sus hijos, el lavado de su ropa, la hipoteca, el préstamo del carro, comprarse un exprimidor de naranjas. Porque el trabajo no sólo ha de dignificarnos como personas, sino proveernos de un mínimo de confort y de esperanza en el futuro. Como ha venido siendo hasta ahora, ni más ni menos.

Hace un par de días os hablaba de Lucía, la chica a la que contrataron y pagaron por 4 horas, para hacerla trabajar durante 10. Hoy la chica ha ido a la guardia civil para denunciar el caso y el guardia de turno le ha dicho, mira chica, yo creo que mejor que no denuncies, total te va a costar un huevo la denuncia y total por cuatro horas no te va a compensar. Además, hoy eso que te pasa ti es lo más normal del mundo. Eso, atención, se lo dice un tipo que cobra de todos nosotros por vigilar el fraude y el latrocinio. Total, por cuatro o cinco horas... Me gustaría saber qué hubiera hecho si Lucía hubiera entrado en el Mercadona y hubiera salido con un carrito de 25 por el ajeró. Seguro que nuestro guardia le hubiera dicho al responsable de Mercadona, total por veinte o veinticinco euros... ¡Una pijadita! En cambio, acaso para justificarse a si mismo, le ha dicho a Lucía que vaya a la seguridad social, que a lo mejor allí... y Lucía, que es una chica dócil y obsecuente, se ha largado a la seguridad social y allí, tras esperar su turno, ha puesto al corriente de su historia al funcionario de turno, quien se ha rascado la nuca, ha bostezado un poco y le ha dicho, chica, entiendo lo que me dices, pero no merece la pena, cosas como esas ocurren a miles todos los días, y de ponerlas en claro no daríamos abasto. Haría falta diez veces más personal para acabar con esas pijaditas. Pijaditas, ha dicho el tío y se ha quedado tan pancho. No sé si hubiera aplicado el mismo calificativo y el mismo razonamiento a un trabajador que no pagara su cuota de la seguridad social, o lo hiciera un día más tarde. Seguramente le hubiera dicho, chaval no te preocupes, esto es una pijadita. En fin, que Lucía, la cándida Lucía, ha salido de la oficina de la seguridad social con el rabo entre las piernas y ha regresado a su casa con una primera cicatriz en su cuerpo. Una pijadita, vaya. Una simple pijadita. Eso es. Al menos se dice escuchando la radio, durante el último trimestre el paro ha bajado en 380.000 personas.