RADIO CAMPOS

Os dejo un enlace donde podréis escuchar la entrevista que Jośe Antonio Muñoz me hizo para radio Murcia con respecto a libro de Campos.


http://ficheros.orm.es:3025/descarga/personas/PV-20150628.mp3





Ya de puestos os dejo con 24 de poemas de Campos, entre los cuales se encuentra el citado por Miguel Ángel (Nao existo/No existo). Tabacaria/Estanco está recogida en alguna entrada anterior. Los poemas recogidos aquí forman parte de la etapa final, de madurez poética de Campos.
Buscad el libro en el catálogo de Visor. 1000 páginas del acaso mejor poeta del siglo XX, Una joya.







124

ANIVERSARIO
[13-6-1930]

Cuando aún se celebraba mi aniversario,
yo era feliz y nadie había muerto.
En la vieja casa hasta mi cumpleaños era una tradición de siglos
y la alegría de todos y la mía, parecía tan cierta como una religión cualquiera.

Cuando aún se celebraba mi cumpleaños
y yo tenía la lozanía de no entender nada de nada,
de ser inteligente para los demás familiares,
y de no albergar las esperanzas que los demás depositaban en mí.
Cuando vine a albergar esperanzas ya no sabía albergar la menor esperanza.
Cuando me volví a mirar a la vida, perdí su sentido.

Sí, lo que fui de hipotético de mí mismo,
lo que fui de corazón y parentesco,
lo que fui de veladas de media provincia
lo que fui de que me amaran cuando yo era pequeño,
lo que fui -ay Dios mío, lo que sólo hoy sé que fui...
¡a cuánta distancia!...
(Ni el eco...)
¡cuando aún se celebraban mis cumpleaños!

Lo que hoy soy es como la humedad en el pasillo final de casa,
verdín germinando en las paredes...
Lo que soy hoy (y la casa de quienes me amaron tiembla en mis lágrimas)
Lo que soy hoy es haber vendido la casa,
haber muerto ya todos,
y sobrevivir a mí mismo como un fósforo frío...

Cuando aún se celebraban mis cumpleaños...
¡Oh mi amor, como una persona, ese tiempo!
Deseo físico del alma de encontrarse allí de nuevo
a través de un viaje metafísico y carnal,
con la dualidad de mí hacia mí...
comer el pasado como pan con hambre, sin tiempo de manteca en los dientes!

Lo veo todo otra vez con la nitidez que me ciega sobre lo que hay aquí,
la mesa puesta con más sillas, con mejores lozas, con más vasos,
el aparador con muchas cosas -dulces, frutas, el resto en sombras bajo el alzado-,
las viejas tías, los primos diferentes, y todo por mi causa,
cuando aún se celebraban mis cumpleaños.

¡Detente, corazón mío!
¡No pienses! ¡Deja de pensar con la cabeza!
¡Oh mi Dios, Dios mío, mi Dios!
Hoy ya no cumplo años.
Duro.
Se van sumando días.
Seré viejo cuando lo sea.
Nada más.
¡Me da rabia no haber traído el pasado robado en el bolsillo!

¡Cuando aún celebraban mis cumpleaños!

15 de octubre de 1929
[Publicado en Presença, 27, Lisboa, Junio-Julio, 1930]


125

Estoy hasta el gorro de la inteligencia.
Pensar es malo para las emociones.
Una gran reacción aparece.
Se llora de repente, y todas las tías fallecidas hacen el té de nuevo
en la vieja casa de la vieja finca.
¡Detente, corazón!
¡Sosiégate, mi esperanza ficticia!
¡Ojalá hubiera sido sólo el niño que fui!
¡Mi buen sueño porque simplemente tenía sueño y no ideas que olvidar!

¡Mi horizonte de corral y de playas!
¡Mi fin antes de empezar!
Estoy hasta el gorro de la inteligencia.
¡Si al menos con ella entendiese algo!
Pero sólo entiendo un cansancio en el fondo, como bajan internas
esas cosas que tiene el vino y amodorran el vino.


126
DIAGNÓSTICO
[18-6-1930]

¡Poca verdad! ¡Poca verdad!
Tengo razón si no pienso.
Poca verdad...
Despacio...
Puede llegar alguien al cristal...
¡Nada de emociones!
¡cuidado!
Sí, si me lo diesen aceptaría...
No es necesario que insistas, aceptaría...
¿Para qué?
¡Vaya pregunta! Aceptaría...


127

BICARBONATO DE SODA

[20-6-1930]

Rápida, una angustia...
¡Ah, qué angustia, qué náusea de estómago en el alma!
¡Qué amigos he tenido!
¡Qué vacías las ciudades que he recorrido!
¡Qué estiércol metafísico todos mis propósitos!

Una angustia,
un desconsuelo epidérmico del alma,
un dejar caer los brazos al ocaso del esfuerzo...
Reniego.
Reniego de todo.
Reniego mucho más que por todo.
Reniego de la espada y el fin de todos los Dioses y su negación.

Pero ¿qué es lo que me falta, qué es lo siento que me falta en el estómago y en la circulación de la sangre?
¿qué atolondramiento vacío me agota el cerebro?

¿Debo tomar algo o suicidarme?
No: seguiré al pie del cañón. ¡Joder! Voy a existir.
E-xis-tir...
e-xis-tir...

¡Dios mío! ¡Qué budismo enfría mi sangre!
Renuncia con las puertas abiertas,
ante un paisaje que es todos los paisajes,
sin esperanza, en libertad,
sin nexo,
accidente de inconsecuencia en la superficie de las cosas,
monótono pero dormilón
y ¡qué brisas cuando las puertas y las ventanas están todas de par en par!
¡qué verano tan agradable el de los demás!

¡Dadme de beber, que no tengo sed!


128

[29-6-1930]

La muchachita inglesa, tan rubia, tan joven, tan buena
que se quería casar conmigo...
¡Qué pena el no haberme casado con ella!
Habría sido feliz,
pero ¿cómo sé que habría sido feliz?
¿Cómo sabría yo algo con respecto a lo que hubiera sido,
de lo que habría sido, que es lo que nunca fue?

Hoy me arrepiento de no haberme casado con ella,
antes incluso de la hipótesis de haberme podido arrepentir de haberme casado con ella.

Es así todo arrepentimiento
y el arrepentimiento es pura abstracción.
Produce una cierta incomodidad
pero también un cierto sueño...

Sí, aquella muchacha fue una oportunidad en mi alma.
Hoy el arrepentimiento se ha largado ya de mi alma.
¡Santo Dios!, ¡cuántas complicaciones por no haberme casado con una inglesita que ya debe haberme olvidado!
Pero ¡y si no me olvidó!
Si (porque lo ha dicho) me recuerda aún y es constante
(excuso el verme feo, puesto que los feos también son amados
y a veces hasta por mujeres)
si no me ha olvidado, es que se acuerda todavía de mí.
Esto es ya otra especie de arrepentimiento.
Hacer sufrir a alguien es algo que no se olvida.

Pero al final todo esto son conjeturas de la vanidad.
Qué se va a recordar, con el cuarto hijo en su regazo,
inclinada sobre el Daily Mirror para ver a Pussy Maria.

Quizás sea mejor pensarlo así.
Es una postal de casa suburbana inglesa,
es un buen paisaje íntimo de cabellos rubios
mientras los remordimientos son sombras...
En todo caso, si es así, queda un poquito de celos.
El cuarto hijo de un otro, el Daily Mirror en la otra casa.
Lo que podría haber sido...
Sí, siempre lo abstracto. Siempre lo imposible, lo irreal y perverso,
lo que podría haber sido...
En Inglaterra toman mermelada para el desayuno...
Me vengo de toda la lengua inglesa al ser un idiota portugués.

Ah, incluso veo
tu mirada tan sinceramente sincera como azul
mirando como cualquier otra cría hacia mí...
Pero no es con quejumbres líricas que te apago de la imagen
que tienes en mi corazón;
no te disfrazo, mi único amor, y no quiero saber nada de la vida.



129

CUL DE LAMPE

[2-7-1930]

Poco a poco,
sin que nada me falte,
sin que nada me sobre,
sin que nada esté exactamente en la misma posición,
voy andando quieto
voy viviendo muriéndome,
voy siendo yo a través de cantidad de gente sin ser.
Voy siendo todo menos yo.
Terminé.

Poco a poco,
sin que nadie me hablara,
(¿qué importa todo cuando me ha sido dicho en la vida?)
Sin que nadie me escuchase
(¿qué importa cuanto dije y me oyeran decir?)
Sin que nadie me quisiera
(¿qué importa lo que le dije a quien dijo quererme?)
Muy bien...
Poco a poco,
sin nada de eso,
sin nada que no sea eso,
voy parando,
voy a parar,
acabé.

¡Cómo que acabé!
¡Estoy harto de sentir, de fingir y de pensar,
y no acabé nada!
Sigo aún escribiendo versos,
sigo escribiendo,
sigo estando.

(No, no voy a acabar,
aún.
No voy a acabar,
acabé ya).

De golpe, en la callejuela, una ventana en lo alto y ¿qué cara en ella?
Y el horror de haber perdido la infancia que no estuve allí,
y el camino vagabundo de mi conciencia inasequible.

¡Qué más quieren? Acabé.
No me falta ni el canario de la vecina, oh mañana de otro tiempo,
ni el sonido (lleno en el cesto) del panadero en la escalera
ni los pregones que no sé donde están,
ni el entierro (oigo las voces) de la calle,
ni el trueno súbito de la madera de las tablillas de enfrente en el aire del verano,
ni ¡qué cosa, qué alma, qué irreparable todo!
Al fin, ahora, todo cocaína...
¡Mi amor infantil!
¡Mi pasado babi!
¡Mi descanso pan con mantequilla en la ventana!
¡Basta, pues si ya estoy ciego para lo que veo!
¡Coño, acabé!
¡Basta!



130

Sí, está claro,
el Universo es negro, sobre todo de noche.
Pero yo soy igual a todos,
no tenga ni dolores de muelas ni callos ni demás dolores pasajeros.
Con los demás dolores se hacen versos.
Con los que duelen se grita.

La constitución íntima de la poesía
ayuda bastante...
(Como analgésico sirve para los dolores del alma, que son pequeños...)
Déjenme dormir.



131

Después de todo, después de todo,
también hubo espadas y flámulas de colores
en la primavera en la que soñé conmigo.
También la esperanza
lloviznó en los campos de mi involuntaria visión,
también tuve quien también me sonriese.

Hoy estoy como si hubiese sido otro.
Quien fui no me recuerda sino como una historia anexa.
El que seré no me interesa, como el futuro del mundo.

Caí de golpe escaleras abajo
y hasta el ruido que hacía al caer era una carcajada de la propia caída.
Cada escalón era un testimonio importuno y duro
del ridículo que hice de mí mismo.

Pobre de quien perdió el cargo que le ofrecieron por no tener chaqueta limpia con que presentarse,
pero pobre también de quien, siendo rico y noble,
perdió la ocasión del amor por no tener una buena chaqueta dentro del deseo.
Imparcial soy como la nieve.
Jamás preferí el pobre al rico,
como en mí no preferí una cosa a otra.

Vi el mundo con independencia de mí.
Detrás de todo eso estaban mis vivísimas sensaciones,
pero eso ocurría en otro mundo.
Mi tristeza, por tanto, nunca me hizo ver negro lo que era anaranjado.
¡Por encima de todo el mundo externo!
¡Y yo a fastidiarme conmigo y con los conmigos míos!



132

Me gustaría que me gustase gustar.
Eh, un momento, acércame un cigarro de ésos,
del paquete que está sobre la mesilla de noche.
Pero continúa, me estabas diciendo...
que en el desarrollo de la metafísica
desde Kant hasta Hegel
hubo algo que se perdió.
Estoy absolutamente de acuerdo.
Te oí con atención.
Nodum amabam et amare amabam (San Agustín).
¡Hay que ver que son curiosas tales asociaciones de ideas!
Estoy cansado sólo de pensar en sentir otra cosa distinta.
Gracias. Déjame encenderlo. Continúa. Decías que Hegel...


133

[9-7-1930]

Mi pobre amigo, no tengo compasión que darte.
La compasión cuesta, sobre todo si es sincera, y en días de lluvia.
Quiero decir que cuesta sentir en días de lluvia.
Sintamos la lluvia y dejemos la sicología para otra clase de cielo.

¿Con qué problema sexual entonces?
Pero eso luego de los quince años es una indecencia.
Preocupación con el sexo opuesto (supongamos) y su sicología,
pero esto es estúpido, hijo:
el sexo opuesto existe para ser deseado, no para ser comprendido.
El problema existe para resolverse y no para preocuparnos de él.
Comprender es ser impotente.
Y usted debía revelarse menos.
¿Conoce “La colère de Samson”
“La femme, enfant malade et [...]”
Pues no es nada de eso.
¡No me pegue, no me obligue a sentir pena!
Mire: todo es literatura.

Todo lo vemos desde fuera, como la lluvia.
¿La manera? ¿Y si fuésemos simples páginas de las novelas?
Traducciones, hijo mío.
¿Sabe usted por qué está tan triste? Es por Platón
que no llegó a leer nunca.
Y un soneto de Petrarca que usted desconoce, lo equivocó.
Así es la vida.
¡Arremánguese las magas de su camisa civilizada
y cave en la tierra precisa!
Más vale eso que tener el alma de los demás,
pues no somos sino fantasmas de fantasmas
y hoy el paisaje ayuda muy poco.
Todo es geográficamente exterior.
La lluvia cae por una ley natural
y la humanidad ama porque adora fracasar en el amor.



134

La vida es para los inconscientes (oh Lidia, Celímene, Daisy)
y lo inconsciente es para los muertos -lo consciente sin la Vida...
Fumo el cigarro que aroma bien la tristeza de los demás
y soy ridículo para ellos puesto que los observo y me observan.
Pero no me importa.
Me desdoblo en Caeiro y en el técnico
-técnico de máquinas, técnico de gentes, técnico de modas-,
y de cuanto descubro a mi alrededor, no me siento responsable ni siquiera en verso.
El estandarte roto, cosido a hilo, de los imperios de Maple -
métanselo en el bolsillo de las cosas póstumas y déjenme en paz...


135

[19-7-1930]

Me vendí como un graciosillo a los ocasionales que me iba encontrando,
amé donde pude, un poco por olvido.
Fui saltando de mata en mata
y así llegué adonde llegué en la vida.

Hoy, al recordar el pasado,
no encuentro en él más que lo que no fui...
La criatura inconsciente en la casa que dejaría de serlo,
la criatura un poco mayor errante en la casa de las tías ya fallecidas,
el adolescente inconsciente al cuidado del primo del padre tratado como tío,
el adolescente ya mayor enviado al extranjero (manía del nuevo tutor).
El joven inconsciente que estudiaba en Escocia, estudiando en Escocia...
El joven inconsciente cansado ya de estudiar en Escocia
el hombre inconsciente tan distinto y tan estúpido de después...
Nada tengo en común con lo que fui,
no tengo nada igual con lo que pienso,
no tengo nada en común con lo que podría haber sido.
Yo...
Me vendí como un graciosillo y me dieron lentejas a cambio-
las lentejas de los juegos de mesa de mi desaparecida infancia.


136

[11-8-1930]

¡No! ¡Sólo quiero libertad!
El amor, la gloria, el dinero, son prisiones.
¡Bonitos salones! ¡Preciosos tafetanes! ¡Alfombras cómodas!
Ah, pero déjenme salir para encontrarme conmigo.
Quiero respirar este aire a solas,
no tengo impulsos gregarios,
no siento por cuotas sociales,
no soy sino yo, no nací sino quien soy, estoy lleno de mí.
¿Dónde quiero dormir? En el patio de casa...
Nada de paredes -ser el gran entendimiento-
yo y el universo,
y qué tranquilidad, qué paz no ver antes de dormirme el espectro del guardarropas
sino el gran esplendor, negro y fresco de todos los astros juntos,
el gran abismo infinito ahí arriba
poniendo brisas y bondades en lo alto de la huesa forrada de carne que es mi cara,
dónde sólo los sueños -otro cielo- revelan el gran ser subjetivo.

¡No quiero! Denme la libertad,
pues quiero ser igual a mí mismo.
¡No me castren con ideales!
¡No me vistan con la camisa de fuerza de las formas!
¡No me hagan elogiable o inteligible!
¡No me maten en vida!

Quiero aprender a tirar con esa bola blanca a la luna
y oírla caer en el huerto de al lado,
quiero ir a echarme en la hierba, pensando “mañana la buscaré”.
Mañana iré a buscarla al huerto de al lado,
mañana iré a buscarla al huerto de al lado,
mañana iré a buscarla al huerto
al huerto
de al lado.





137
[17-8-1930]

¡La libertad, sí, la libertad!
¡La verdadera libertad!
Pensar sin deseo ni convicciones.
¡Ser dueño de sí mismo sin la influencias de las novelas!
¡Existir sin Freud ni aeroplanos,
sin cabarets, sin velocidad en el alma ni en el cansancio!
La libertad de vagar, del pensamiento sano, del amor por las cosas naturales,
la libertad de amar la moral que es necesario dar a la vida!
Como el reflejo de la luna cuando las nubes abren
la libertad cristiana del alma infantil que en mí rezaba
extiende de repente sobre la entera tierra su manto de plata hacia mí...
¿La libertad, la lucidez, el raciocinio coherente,
la noción jurídica del alma de los otros como humana,
la alegría de tener estas cosas, y poder otra vez
disfrutar los campos sin ninguna referencia
y beber el agua como si fuese todos los vinos del mundo?

Pasos, pasitos de niño...
Sonrisa de la vieja benévola...
Apretar la mano del amigo [serio?]...
¡Qué vida ésta!
¡Cuánto tiempo esperando en el apeadero!
¡Cuánto vivir pintando en el impreso de la vida!

Pero tengo una sed sana. Denme libertad,
dénmela en el jarrito viejo al pie del jarrón
de la casa de campo de mi infancia...
Mientras yo veía él chirriaba,
mientras yo estaba fresco él estaba fresco
y como yo no tenía nada que me apocase, era libre.
¿Qué hay del jarrito de la inocencia?
¿Qué es de quien debiera haber sido?
Y salvo este deseo de libertad y de bien y de aire, ¿qué es de mí?


138

[4-9-1930]

Grandes son los desiertos y todo es desierto.
No son algunas toneladas de piedra o ladrillos en lo alto
cubriendo el suelo, el suelo que es todo.
Grandes son los desiertos y las almas desiertas y grandes:
desiertas puesto que por ellas no pasan más que ellas mismas,
grandes porque desde allí se ve todo, y todo ya ha muerto.

¡Grandes son los desiertos, alma mía!
Grandes son los desiertos.

No saqué billete para la vida,
me equivoqué con la puerta del sentimiento.
No hubo deseo u ocasión que no perdiera.
Hoy no me queda, en vísperas del viaje,
con la maleta abierta sin acabar de ordenarla,
sentado en la silla junto a las camisas que no caben,
hoy no me queda (excepto la incomodidad de estar así sentado)
sino saber esto:
grandes son los desiertos y todo es desierto,
grande es la vida y no vale la pena vivirla.

Ordeno mejor la maleta con los ojos de estar pensando en ordenarla
que con el orden de las manos ficticias (y creo que acierto en esto).
Enciendo el cigarro para retrasar el viaje,
para retrasar todos los viajes
para retrasar el universo entero.

¡Realidad, vuelva usted mañana!
¡Basta ya por hoy, señores!
¡Retrásate, presente absoluto!
Más valiera no ser que ser así.

Comprad chocolatinas al niño a quien por error sucedí
y echad abajo el letrero porque mañana es el infinito.

Pero tengo que hacerme la maleta,
tengo por narices que hacerme la maleta,
la maleta.
No puedo llevar las camisas en la hipótesis y la maleta en la razón.
Sí, toda la vida me la he pasado ordenando la maleta.
Pero también, toda la vida, toda la vida he permanecido sentado sobre el borde de las camisas apiladas,
rumiando como buey que no llegó a ser Apis, un destino.

Tengo que hacer la maleta de estar siendo.
Tengo que existir para hacer maletas.
La ceniza del cigarro cae sobre la camisa que está sobre el montón.
Miro para un lado, creo que estoy durmiéndome.
Sólo sé que debo hacer la maleta
y que los desiertos son grandes y que todo es desierto,
y cualquier parábola al respecto, pero la he olvidado.
Alzo de golpe todos los Césares,
venga, voy a hacer definitivamente la maleta.
Joder, he de hacerla y cerrarla,
he de ver cómo se la llevan de aquí,
he de existir con independencia de ella.

Grandes son los desiertos y todo es desierto,
salvo error, naturalmente,

¡pobre del alma humana con oasis si tiene el desierto a su redor!

Más me vale hacer la maleta.
Fin.



139

El mismo Teucro duce et auspice Teucro
Es siempre cras -mañana- cuando nos haremos al mar.

¡Tranquilo, corazón inútil, tranquilo!
Tranquilo porque no hay nada que esperar
y por tanto nada que desesperar.
Tranquilo..., por encima del muro del huerto
asciende apartado el olivar ajeno.
Es así que en la infancia vi otro que no era éste.
No se si fueron los mismos ojos de la misma alma que lo vieron.
Aplazamos todo hasta que llega la muerte.
Aplazamos todo y el entendimiento de todo,
con un cansancio anticipado de todo,
con una nostalgia pronóstica y vacía.



140

TRAPO

[10-9-1930]

El día se puso lluvioso.
La mañana, sin embargo, estuvo bastante azul.
El día se puso lluvioso.
Ya desde por la mañana yo andaba triste.
¿Premonición? ¿Tristeza? ¿Nada?
No lo sé: ya al despertar estaba triste.
El día se puso lluvioso.

Ya lo sé: la penumbra de la lluvia es elegante.
Ya lo sé: el sol oprime, por ser tan ordinario, un elegante.
Ya lo sé: ser susceptible a los cambios de luz no es elegante,
pero ¿quién le dice al sol y los demás que yo quiero ser elegante?
Denme el cielo azul y el sol visible.
Nieblas, lluvias, oscuridades: es lo que hay en mí.
Hoy sólo quiero sosiego.
Hasta amaría el hogar si no lo tuviese.
Llego a soñar el estar tranquilo.
¡No exageremos!
Tengo sueño en efecto, sin más.
El día se puso lluvioso.

¿Cariños? ¿Afectos? Son memoria...
Es necesario ser niño todavía para tenerlos...
Mi madrugada perdida, mi azul verdadero.
El día se puso lluvioso.

Boca bonita de la hija del casero,
pulpa de fruta de un corazón a punto de comerse...
¿Cuándo fue eso? No lo sé...
En el azul mañanero...

El día se puso lluvioso.

[Publicado en Presença, 31-32, Marzo-junio, 1931]





141

Comienzo a conocerme. No existo
Soy el resquicio entre lo que deseo ser y lo que los otros hicieron de mí,
O el centro de ese resquicio porque en él hay vida.
En fin, soy eso...

Apague la luz, cierre la puerta y deje de hacer ruido de zapatillas en el pasillo.

Quede yo sólo en el cuarto con la gran calma de mí mismo.
Este es un universo barato.


142

[15-10-1930]

He escrito más versos que verdad.
He escrito principalmente
porque otros escribieron.
Si jamás hubiera habido poetas en el mundo
¿sería yo capaz de ser el primero?
¡Jamás!
Sería un individuo perfectamente consentidor,
tendría casa propia y moral.
¡Señora Gertrudis,
no ha limpiado bien el cuarto:
quíteme de enmedio esas ideas!


143

Al final de todo dormir.
¿Al final de qué?
Al final de lo que todo parece ser...,
este pequeño universo provinciano entre los astros,
esta aldeúcha del espacio,
y no sólo del espacio visible, sino del espacio total.


144

La plácida cara anónima de un muerto.

Así los viejos marineros portugueses,
que temieron, pero aún así avanzando, el mar grande del Fin,
vieron al final, no monstruos ni grandísimos abismos,
sino playas maravillosas y estrellas aún por descubrir.
¿Qué es lo que las tapias del mundo esconden en los escaparates de Dios?


145
[14-3-1931]

Tengo un pedazo de resfriado,
y ya todo el mundo sabe que un pedazo de resfriado
altera todo el sistema del universo,
nos ponen a mal con la vida,
haciendo estornudar a la metafísica incluso.
He perdido el día de tanto sonarme.
Me duele la cabeza indistintamente.
¡Triste condición para un poeta menor!
Hoy soy, de verdad, un poeta menor.
Antes fui sólo un deseo que se ha roto.

¡Adiós para siempre, reina de los cuentos!
Tus alas eran de sol, pero yo voy tirando.
Hasta que no me eche en la cama no estaré bien,
como nunca estuve bien salvo cuando me echaba sobre el universo.
Excusez du peu...¡Qué pedazo de resfriado físico!
Necesito verdades y aspirinas.