EUROPA JAJAJAJA

¿Europa? Ja-ja-já.  Como dicen que sucede en los supermercados venezolanos, también en este supermercado que habíamos hecho de Europa no queda nada. Ni el apuntaor. En sus baldas oxidas y llenas de excrementos, hay quizás unas bolsas de compresas, hay chopper caducado, hay plasmas que repiten y repiten siempre lo mismo, aburridos de sí mismo, hay descuentos, hay financiación (esas palabras que parecen ser los delicados mantras de una nueva religión), hay chicos mal pagados y sin futuro alguno más allá de la esclavitud, hay pobres en las puertas, hay naranjas de la china y limones del Caribe, hay sueños blandos y rotos, hay chorizos mohosos colgados de sus cuerdas... todas esas cosas fungibles que no valen para nada, pero nada hay de lo esencial, nada hay de lo que era Europa, el Sueño de Europa, esa pequeña Utopía que alguna vez casi llegó a ser posible de Europa. Desmantelado todo, sólo tenemos vallas para impedir el paso a los incautos e ignorantes que llegan al cementerio europeo a morir en tierra extraña, una población envejecida, un pollo sin cabeza -Europa es ante todo un pollo sin cabeza/s-, una ilusión frustrada, el peligro de un neo-esclavismo emergente, la sujeción de los partidos políticos a los intereses espúreos del mercado, esa manera tan eufemística y mema de llamar a las mafias representadas por la banca y la especulación, políticos de chichinabo, títeres de los anteriores, gente alienada a quienes putean una ya otra vez y siguen votando a quienes los putean porque tienen el canguelo -pero canguelo a qué, criaturita- incorporado en las venas como otros tienen el aire acondicionado, mientras los politronchos de turno se ríen en sus barbas, y entre guapos y valientes todo manga por hombro, corrupción política y económica y corrupción en la forma de entender el poder y en la manera de tomar las decisiones, trincar el tanto por ciento, tomarnos el pelo, cortarnos las libertades adquiridas con hectómetros cúbicos y hectómetros cúbicos de sangre, etc... ¿Europa? Me río yo de esta Europa, del espíritu nauseabundo que hoy representa Europa, de este repugnante muladar que algunos llaman todavía Europa.
 Os dejo con un poema que escibí hace años y que he recuperado y corregido hoy.