ARGENTINA, LA REALIDAD PARALELA
manuel Moya
Me he tirado meses y meses tratando de
entender la realidad política y social argentina. Yo he sostenido mi
adolescencia entre los pechos de Argentina. Me he nutrido desde mi ya
lejana adolescencia de los formidables creadores argentinos como
Cortázar, Borges, Arlt, Mujica, Moyano, Di Benedetto, Girondo,
Sábato o Bioy, pero nunca he vuelto la espalda a sus escritores, en
particular a sus cuentistas, y ahora, al margen de relecturas, leo a
A.M. Shua, L. Mey, L. Schweblin o C. Aira. Me siento identificado con
ellos, no creo haber pertenecido nunca a una distinta familia
cultural. Me interesaron y me nutrieron más los narradores del medio
siglo argentino que nos españoles. Leí a Sábato, no a Benet, leí
a Cortázar, no a Aldecoa, leí a Mujica no a Delibes. No disminuyo
ni un ápice la importancia de los hispanos, pero yo leí y leí y
leí a los argentinos. Me resultaban como aire nuevo. Eran y son
mucho más chispeantes. Algo tuve que captar en todos ellos del
espíritu argentino. 
Por esto mismo, por estar tan cerca
culturalmente de Argentina, la deriva que últimamente presenta
argentina me preocupa. Este mundial ha sacado a la luz aspectos de
esa deriva que hubiera preferido no reconocer, pero que ya observaba
con preocupación mucho antes. He seguido con franco estupor la
llegada a la Casa Rosada de un tipo que habla con su perro, que
apenas llega al poder se desentiende de las inversiones en
infraestructura, de la universidad, de los enseñantes, de los
jubilados y de los enfermos en general y de los niños enfermos en
particular, sube la electricidad, hace prohibitivos los transportes
etc, hace caer a la producción nacional, aumenta el paro hasta
niveles desconocidos, .. y en general se dedica a putear a la inmensa
mayoría del pueblo argentino mientras él, su gabinete y su hermana
vidente se dedican a chorear en plan bárbaro, a llevarse el dinero
de los mutilados y a engañar a todos. Mi estupor tiene como
referente que siendo así, llevando en un año al pueblo argentino al
desastre, se presenta a las elecciones de primer año y el loco y
chorro se saca mayoría. Es cierto, saca mayoría mientras el país y
el paisanaje no es que se vaya al carajo, sino mucho más allá. Así
las cosas no hay la menor esperanza. El abismo espera a Argentina y
así las inmensas colas en la embajada española para escapar de ese
barco a la deriva.
La situación anímica del pueblo argentino
es difícil de explicar -yo lo intenté en un pequeño ensayo que
publiqué en este muro-, pero creo que la vivencia de este mundial,
con la absurda querella de la final, me ha abierto un poco más la
mirada. Argentina se ha instalado psiquicamente en una realidad
paralela. Si la realidad vuelve la cara al argentino, si no respalda
su realidad inventan una nueva realidad, apelan al orgullo patrio, a
toda esa basura nacionalista que te hacen no aceptar la realidad,
taparte los ojos y buscar respuestas paralelas, cada vez más
estrafalarias y risibles. Si no ganamos es por que existe una
confabulación internacional contra nosotros, si el árbitro no hizo
esto es porque ya estábamos vendidos de antemano. El hecho de que la
albiceleste jugara un partido desastroso, de que hicieran un partido
de equipo chiquitito, de que sus jugadores se portaran como malos
cancheros, de que fueran humillados en el campo y todo el tiempo
corrieran detrás de la pelota, todo eso tiene que tener una
explicación para un argentino superlativo en su argentinidad y la
explicación es que sus jugadores fueron extorsionados, apretados.
El mundo entero vio un partido y ellos,los muy y mucho
argentinos, vieron otro, y aquí está el problema, no en la
frustración y la desilusión que eso provoca, sino en que los
argentinos -por fortuna no todos, pero sí los más ruidosos- están
instalados en un mundo paralelo, que han puesto el destino de sus
vidas en un tipo delirante que habla con un perro muerto, y el
orgullo patrio en la restitución de unos islotes gélidos y
distantes que hoy por hoy ocultan esa gran isla de pobreza y de
desesperación que viven los barrios porteños y todo el país en
general. El futbol, el tango y la dupla Piazzola-Borges, ya se sabe,
han sido en la última tradición argentina, los soportes de los
australes para resistir las tremendas acometidas que la historia ha
lanzado contra ellos y ver cómo uno de esos soportes cae
estrepitosa, desalmadamente, casi sin ofrecer resistencia es un
espectáculo que no han podido ni podrán asimilar en una buena
temporada. Eso es su pataleo.
Ojalá para nuestros hermanos del
otro lado del charco esta derrota épica e incontestable suponga algo
así como el desastre del ‘98 para nosotros, los gayegos, porque
vivir en la más pura irrealidad y negarse a aceptar lo evidente no
conduce más que a la ruina y al desastre que en Argentina no es que
sea un horizonte posible, sino que es una realidad estadística.
0 comentarios:
Publicar un comentario