ALISOS

Hoy me he levantado con un sueño inmenso. Como si todo pesara demasiado. Ha hecho frío esta noche y me he despertado muchas muchas veces. Estoy, pues, a medio gas, con un ojo en el día y otro en la noche. Ahora no corre ni una ligera brisa, por lo que todo parece muerto, del exacto lado del sueño. Miro hacia afuera, escucho el reloj en su implacable avance hacia ninguna parte y ese es hoy el sonido del mundo, de mi mundo. Qué lejos quedan hoy los alisos. La voz de los alisos. El corazón palpitante de los alisos. La restallante risa de los alisos. Pero ¿hay alguien ahí afuera? ¿Duermes? ¿Podría alguien decirme algo?

Te dejo con una carta a los reyes magos, de Caza mayor. Pertenece a una serie de seis cartas. Qué le vamos a hacer: uno no hace otra cosa que pedir a los reyes magos. Pero los reyes magos están en Honolulu o en Varadero tomando mojitos o jugando a la bolsa.


CARTA A LOS REYES MAGOS
(I)
Reyes Magos,
Este año creo que me he portado bien, porque mi hermano yo creo que iba camino de convertirse en un yonqui, y la abuelita ya era muy muy mayor y, después de lo de mi hermano, todo el rato me decía que se quería marchar, que se quería marchar, que ya aquí estaba sobrando. En lo del tío Bernardo, lo juro, no tuve nada que ver. Se murió de pena, por lo de la abuelita, pero yo creo que el pobre se hubiera muerto de pena por cualquier otra cosa. De todo lo que vino después tampoco tengo toda toda la culpa, así que sí, yo creo que este año me he portado bien. Por eso la lista es más larga que otras veces.

1 comentarios:

Nunca duermo.
Un beso en forma de ese poema.


Alisos en enero

Súbitamente acompaña la ojeriza
del primer plomo abatido
desde la torre albarrana,
las gaviotas puntiagudas
retozan presentes regalos
de picotazos en la basura de las muelas
del molino de aceite. las verdes olivas
granjean por levantar el vuelo
de los mirlos que aletean a golpe
de tendido eléctrico y sostienen
con sus plumas las tijeras
con las que cortarás la nube
de la melancolía, la extraña fiera
muda, con lo que te gusta
el rugido de los nobles leones
del espacio interior de los troncos
viejos, nudosos y huecos
beberás solitudes magníficas,
germinarán brotes de saliva
verde sobre las flores
que ya duermen buceando
amnióticamente en busca
de la primavera dormida.
Perséfone llorará por sí misma
sin tesitura de aire circundante
al malvavisco, triunfará
la pradera en lozano despertar
de aullido
de lobezno
feliz.

(De "El hombre cuadrado")