LIBER ACCIÓN

Hoy por fin ha salido el sol. Nubes oscuras, casi negras, se acercan por el oeste, pero hoy ya se ve el cielo azul, sin más restricciones que las de las mentadas nubes. Mañana volverá la lluvia. Bueno, pero por lo menos hemos visto un poquito de sol.
Úrculo
Hace un par de días vi un reportaje en la tele sobre los españoles que habían recalado en Noruega últimamente. Dios. Hasta hace cinco años España era un país preocupado por los inmigrantes. Cuánta peña echaba pestes de la inmigración. Cuántos de esos heraldos negros ven como sus hijos hoy se han de marchar a otra parte para seguir el impulso de la esperanza. ¿Qué piensan ahora de la inmigración? Hasta cuándo carajo nos hemos de dar cuenta de que no hay otras fronteras que la de nuestro ser. Lo demás son puras invenciones. Los hombres siguen siendo hombres cuando traspasan las fronteras de sus chozas, cuando pasan una aduana... Esto, ya lo sé, es una perogrullada, pero a la vista de muchos no lo es. El problema, nuestro problema, el problemas de los hombres no son esos pobres hombres que llegan a nuestras costas o han de marcharse desde nuestros aeropuertos con la rabia en lo ojos... El problema es una sociedad que funciona mal, rematadamente mal y que nos hace esclavos, que nos explota como trabajadores y/o como consumidores, que decapita nuestras esperanzas y que nos da una patada en el culo como pura mercancía laboral o social. Esa es, amigos míos, la verdadera frontera. Hoy no existe Gambia y no existe China y no existe Noruega y no existe España y no existe Ecuador o Alemania. Lo que existe son masas ingentes de seres explotados, seres empujados a la emigración, gentes expulsados de sus reinos, gentes que vienen y que van por una tierra que, no siendo la de su choza o la de su palacio, es también su tierra o al menos tendría que serlo. Lo demás es un tremendo equívoco -lo que Pessoa llamaba ficciones sociales- que nos hace esclavos de cosas como banderas, parlamentos, familias, lenguas, religiones, bocazas etc... Somos hombres. Sólo hombres que han de vivir su vida, que han de realizar los actos de la vida. Pobres hombres en manos de otros hombres. De otras hambres. Liber acción ya.


 


AMÉRICA


 
Hace semanas que mi fiel Denguela y yo dejamos el puerto de Dakar y desde hace dos días
floto sobre el inmenso trozo de carne que es un rinoceronte. ¿Alguien podría decirme si hay tiburones esperándonos en las costas?, ¿dejan entrar carne de rinoceronte en América?
 




PREMIO AL MEJOR DISFRAZ


El mismo día
que aquel chelo palestino se hundió el puñal ante el auditorio y yo, salpicado de sangre, me prometí no volver jamás a ningún otro cotillón. El mismo día que me llamó Anwar y me dijo que qué cojones estaba haciendo en casa, que si no sabía que mañana bombardearían Bagdad (¿o era Dresde?). El mismo día que al huir de Kinshasa en aquel coche comprado a precio de caviar a un surafricano, estuvimos a punto de salvar la vida ante un par de tipos que nos salieron en la carretera, cuando ya avistábamos el cartel de benvindo à Angola. El mismo día que nació mi hija y el piloto erró su objetivo (así lo dijeron los partes): el objetivo era un laboratorio químico muy cerca del hospital de Vracar. El mismo día que desde su refugio de Cracovia escuché una voz en ruso y pensé que eso, ay, significaría mi liberación. El mismo día que, perdido de sangre, con un boquete en el estómago como una pelota de tenis, me dispuse a cruzar el vestíbulo y todos aquellos amigos que en ese momento bebían de sus copas celebrando la entrada en el nuevo milenio, se quedaron mirándome con profunda decepción, porque ante ellos pasaba quien sin duda iba a ser nombrado el mejor disfraz.