GENTUZA

El cielo hoy parece tibio. Es casi mediodía y aún no ha comenzado a calentar el rubio. No de una forma obsesiva, al menos. Abajo, sobre los corrales, un rosal blanco y otro rojo se muestran sus rosas. Es curioso pero ambos se miran, se vigilan, no sé. Pero como diría el maestro Caeiro, un rosal no puede vigilar a otro rosal, esas son cosas nuestras, pensamientos nuestros que atribuimos a las cosas para ¿quizás? entender mejor las cosas, o, como él sospecha, para llenar las cosas de confusión y de mentira. La vanguardia de Caeiro no consiste tanto en distorsionar la realidad o recrearla según parámetros subjetivos, como querían las vanguardias, sino en vaciarlas de todas esas intrusiones líricas y todas esa pátinas con que suele adornarlas nuestro interesado antropocentrismo. Caeiro hizo vanguardia liberando, no descubriendo. Pero liberar es también una forma de descubrir, pues despojar a las cosas de lo superfluo y de lo incierto es devolverlas a su ser, representarlas tal cual son, sin la pátina del antropocentrismo, sin el barniz del simbolismo, sin la soberbia del arte. Las cosas son, lo demás sobra. Lo demás son atributos, adjetivos más o menos cabales y felices: nada más. Por eso, dios, el rosal no puede vigilar al otro rosal. Esas cosas que la alegría lírica nos hace decir con absoluta normalidad.


Luchadores. Courbert
Bueno. Ayer el banco de España volvía a descubrir América y decía algo así como que los obreros debían aceptar sueldos por debajo del salario "mínimo". Que semejante cosa la diga un banquero general es, como mínimo, chocante. Es como si uno dijera que a los negros -pero yo no soy negro- debieran violarlos al menos un par de veces al mes para que supieran lo que es bueno o que a Malaisia -pero yo no soy malayo- le debieran quitar el mar. Ande yo caliente y húndase la gente. Cosas de ésas. ¿Cómo carajo se puede decir algo así y a renglón seguido alguien se olvide de pedirle no ya la inmediata dimisión, sino directamente una temporada en el trullo? Es que el buen presidente de la banca no está de acuerdo con las leyes y las convenciones laborales que estipulan un salario mínimo para cualquier trabajador? Si no es es así, que coja el camino y se largue a un país que acepte el esclavismo. ¿Malawi, Haití, acaso, Lesotho, Zimbawe, Laos? Pero incluso es posible que estos países no acepten ya la Visa oro del esclavismo. ¿Qué es lo que propondría él? ¿De nuevo el neoesclavismo? Coño, si hasta Franco nos parece un almita de la caridad marxistoide comparado con estos neos. Pero hay solución. Que este señor tan señoreado se presente a unas elecciones y proponga todas estas cosas en sus mítines. Pero no lo hará, descuide. No lo hará porque gane quien gane las elecciones, él seguirá ganando en lo suyo, haciendo fortuna, haciendo carrera ideológica de la explotación ajena. Porque este tipo no lanza estas sondas a humo de pajas, sino para que le aplaudan desde las altas esferas (con dos huevos, chaval, tú sí que eres de los nuestros), para hacerse valer en el nuevo mercado de tiburones, para hacerse un sitito en el santoral neocom, para untarle la oreja a los verdaderos patrones (los de El Corte Inglés, H&M, Zara, tú ya sabes), para que le palmeen los palmeros de la nueva shop-realidad, los voceros del high-caimanismo, para que lo inviten a sus chunda chundas la peña de las Islas Caimán, los chicos del Ibex35, toda esa zarabanda. Eres un crack, colega. Un peazo crack. La extrema derecha, la derecha globalizada, la que produce a precio de sangre en Bangladesh o Camboya y vende en Rotterdam a precio de diamante, le harán la ola, como se la harán los que no acaban de entender que el problema no son los salarios sino el consumo. Que sin consumo no hay producción, que sin produccion no hay trabajo, que sin trabajo no hay parné, que sin que fluctúe el parné el país y los países se van a la ruinas y que en la ruina no hay impuestos y sin impuestos no hay estado y que sin un estado recaudador y mamporrero, sin un estado de palo y zanahoria, sin un estado que capee el temporal y redistribuya la riqueza o la pobreza, esto es una gasolinera en mitad de un alto horno y que esta política completamente autista, presentista, trepista, consentidora del abuso y ciega, no conduce sino a una situación de alto riesgo de inflamación social, y que un buen día, a fuerza de presionar a los ciudadanos hasta el límite de la desesperación, se va a liar la de dios es cristo y cuando eso suceda, todos estos chiquilicuatres del neocom, todos los voceros del neoesclavismo se tendrán que comer sus propios huevos y, sí, señor gobernador general del banco de España, Goebels de pacotilla, usted será de los que tengan que comerse sus propios huevos. Pero antes le propongo una solución: suídese y suicide de paso todo ese pensamiento de estercolero neo-liberal que le corre por dentro y que nos hace pasar por sensatez. Es que, de verdad, con esta gentuza es que no puedo.

 
 
PASTILLAS (MY GENERATION)
Yo fui de esa generación que alucinó con El retorno del Jedi, que se follaba a Leyla frente a los muros del arsenal, que no le fue difícil encontrar un trabajo de reponedor en un hipermercado y meterse en una hipoteca. De esa generación, sí señor. Entonces merecía la pena vivir, ya lo creo. Pero las cosas se tuercen, qué se le va a hacer. Leyla se murió de sida, y yo la quise o eso creí, El retorno del Jedi, vista hoy, es una mierda, un día de éstos me iban a echar de mi casa porque por lo visto ya no hay sitio para gente como yo. Así que ya me dirán si hice bien o mal tomándome esos tres botes. Hace un rato que se turnan para ver si me encuentran el pulso, mientras yo, te lo juro, estoy a punto de entrar en la órbita de Endor, dispuesto, ahora sí, a vérmelas a solas con la La estrella de la Muerte.