HERBERTO HELDER, ADEUS

HERBERTO HELDER

Me acabo de enterar. Hoy ha muerto un grande, de la poesía: Herberto Helder, acaso el más conocido poeta portugués de cuantos se hallaban vivos. Azoriano nacido en 1930.  A pesar de su ser conocido por doquier, fue un poeta que quiso permanecer de espaldas al mundo cultural. Llegó a rechazar el Premio Fernando Pessoa -hay cosas imperdonables y esa es una de ellas, pero no todo el mundo tiene por qué ser intachable-. Apenas si publicaba, no formaba parte del baile cultural lisboeta o portugués y, bueno, era leído y apreciado por toda la comunidad lusófona. Se nos va uno de los grandes. Os dejo con un poema suyo traducido hoy, ex profeso.














 





Sobre un Poema

Un poema crece inseguramente
en la confusión de la carne,
sube sin palabras, sólo con ferocidad y gusto,
tal vez como la sangre
o la sombra de la sangre por los canales del ser.

Ahí afuera existe el mundo. Ahí afuera, la espléndida violencia

o los gajos de uva de donde nacen
las raíces minúsculas del sol.
Ahí afuera, los cuerpos genuinos e inalterables
de nuestro amor,
los ríos, la gran paz exterior de las cosas,
las hojas durmiendo el silencio,

las semillas junto al viento,
-la teatral hora de la posesión.
Y el poema crece tomando todo en su regazo.

Y ya nadie puede destruir al poema.
Insostenible, único,
invade las órbitas, la cara amorfa de los muros,
la miseria de los minutos,
la fuerza sostenida de las cosas,
la redonda y libre armonía del mundo.

-Abajo el instrumento perplejo ignora

la espina del misterio.
Se hace el poema contra el tiempo y la carne.