ÁLVARO DE CAMPOS (2ª entrega)

Sigamos con Álvaro de Campos (Visor, 2015). Hoy os dejo con el poema Transcurso de las horas, que es de su primera etapa, la más convulsa y vanguardista. A mí esta primera etapa de Campos es la que menos me atrae, pero este poema me parece uno de sus capolabori. De este poema hay 7 variantes o fragmentos. Normalmente en ediciones anteriores de Campos han unido todos los fragmentos en uno solo, haciendo, por decirlo así, un poupurrí al gusto del editor, que así se convertía en co-autor. En nuestra versión hemos respetado cada una de las versiones y fragmentos. Es interesante leer cada una de ellas por motivos obvios, pero también para conocer de cerca cómo se las gastaba FP en su trabajo. Puro taller. El taller de uno de los indiscutidos grandes.






TRANSCURSO DE LAS HORAS

[a]

TRANSCURSO DE LAS HORAS

Sentirlo todo de todas las maneras,
tener todas las opiniones,
ser sincero contradiciéndose a cada momento,
renegar de uno mismo por la plena libertad del espíritu
y amar las cosas como Dios las ama.

Yo, que soy más hermano de un árbol que de un obrero,
yo, que siento más el supuesto dolor del mar al batir contra la playa
que el dolor real de los críos cuando son maltratados
(ah, esto debe ser falso, pobres críos maltratados:
¿por qué entonces mis sensaciones se vuelven tan aprisa del revés?)
Yo, en fin, que soy un diálogo continuo,
un hablar alto incomprensible, alta noche en la torre,
cuando las campanas oscilan vagamente sin que nadie las toque
y da pena saber que hay vida que vivir mañana.
Yo, en fin, literalmente yo,
y yo metafóricamente también,
yo, el poeta sensacionista, enviado del Azar
a las leyes inaprensibles de la vida,
Yo, el fumador de cigarros por única profesión,
el individuo que fuma opio, que toma absenta, pero que, en fin,
prefiere pensar en fumar opio que en fumarlo,
y tiene más interés en mirar la absenta que en beberla,
yo, que este degenerado superior sin archivos en el alma,
sin personalidad con valor declarado,
yo, el investigador solemne de las futilidades,
que sería capaz de irme a vivir a Siberia sólo por aversión,
y que creo que no está mal no darle ninguna importancia a la patria
puesto que no tengo raíz como los árboles y, por tanto, carezco de raíz...
Yo, que tantas veces me siento tan real como una metáfora,
como una frase escrita por un enfermo en el libro de la chica que encontró en la acera,
o una partida de ajedrez en la cubierta de un trasatlántico,
yo, la dueña que empuja los perambulators en todos los parques públicos,
yo, el policía que la mira, quieto en la alameda,
yo, el niño en el cochecito, que afirma su inconsciencia lúcida con el sonajero,
yo, el paisaje que queda detrás de todo esto, la paz urbana
filtrada a través de los árboles del jardín público,
yo, el que espera a todos en casa,
yo, al que ellos se encuentran por la calle,
yo, lo que ellos no saben de sí mismos,
yo, eso en lo que estás pensando y que te dibuja esa sonrisa,
yo, el contradictorio, el ficticio, el pesado de turno, la espuma,
el cartel recién pegado, las ancas de la francesa, la mirada del páter,
el lugar donde se encuentran las dos calles, y los chófer dormitan apoyados en sus autos,
la cicatriz del sargento mal encarado,
la grasa en el cuello del profesor enfermo que se vuelve a casa,
la taza en que bebía el niño muerto
que tiene un desconchón en el asa (y todo esto cabe en el corazón de una madre, hasta llenarlo)...
yo, el dictado de francés de la pequeñita que se arregla las ligas,
yo, los pies que se tocan bajo el brigde del candelabro,
yo, la carta escondida, el calor del pañuelo, el balcón con la ventana entornada,
el portón de servicio donde la criada habla con los deseos del primo,
el capullo de José que dijo que vendría y no vino,
y la gente le reservaba una buena cuando llegase...
yo, todo esto, y más allá el resto del mundo...
Tantas cosas, las puertas que se abren y la razón porque lo hacen,
yo, la infelicidad nata de todas las expresiones,
la imposibilidad de expresar todos los sentimientos,
sin que haya una lápida en el cementerio para el hermano de todo esto,
y lo que parece no querer decir nada siempre quiere decir algo...
Sí, yo, el ingeniero naval supersticioso como una madrina labradora,
que uso monóculo por no parecer clavado a la idea que me he hecho de mí mismo,
que a veces me llevo tres horas para vestirme y no por eso lo encuentro natural,
sino metafísico y si me cierran la puerta me mosqueo,
no tanto porque me interrumpan con el nudo de la corbata, sino por saber que hay vida...
Sí, en fin, yo, el destinatario de las cartas lacradas,
el baúl de las iniciales gastadas,
la entonación de las voces que ya nunca oiremos.
Dios guarda todo esto en el Misterio y a veces lo sentimos
y la vida pesa de repente y hace mucho frío más cerca que el cuerpo.
La prima Brígida de mi tía,
el general de quienes hablaban -general cuando ellas eran chicas,
y la vida era una guerra civil en todas las esquinas...
Vive le mélodrama où Margot a Pleuré!
Caen hojas secas en el suelo irregularmente,
pero lo cierto es que siempre es otoño en otoño
y el invierno llega después, fatalmente
y hay sólo un camino para la vida, que es la vida...

Ese viejo insignificante, pero que conoció a los románticos,
ese opúsculo político de la época de las revoluciones constitucionales,
el dolor que deja todo eso, sin que se sepa la razón
ni exista para llorar otra razón que sentirlo.

Todos los amantes se besaron en mi alma,
todos los mendigos durmieron un momento encima de mí,
todos los despreciados se recostaron un momento contra mi hombro,
atravesaron la calle de mi brazo todos los viejitos y los enfermos,
y guardé el secreto que me confiaron todos los asesinos.

(Aquélla cuya sonrisa sugiere la paz que no poseo,
en cuyo parpadear hay un paisaje holandés,
con las cabezas femeninas coiffées de lino
y todo ese esfuerzo cotidiano de un pueblo pacífico y limpio...
Aquélla que es el anillo dejado encima de la cómoda,
y la cinta pillada al cerrar el cajón,
cinta rosa, no me gusta su color salvo por estar pillada,
del mismo modo que no me gusta a mí la vida, pero me gusta sentirla...

Dormir como perro apaleado en el camino, al sol,
definitivamente para todo el resto del Universo,
y que los coches me pasen por encima).

Me fui a la cama con todos los sentimientos,
fui souteneur1 de todas las emociones,
me convidaron todos los azares de las sensaciones,
cambié miradas con todos los motivos de actuar,
me mantuve mano a mano con todos los impulsos por marcharme,
¡fiebre inmensa de las horas!
¡Angustia forjada de emociones!
Rabia, espuma, la inmensidad que no cabe en mi pañuelo,
la perra que ladra en la noche,
el estanque de la finca girando alrededor de mi insomnio,
el bosque tal cual fue en la tarde, cuando paseábamos por él, la rosa,
la trenza indiferente, el musgo, los pinos,
toda la rabia de no contener todo esto, de no detener todo esto,
¡oh, hambre abstracta de las cosas, celo impotente de los instantes,
orgía intelectual se sentir la vida!

Obtenerlo todo por suficiencia divina:
las vísperas, los consentimientos, los avisos,
las cosas hermosas de la vida:
el talento, la virtud, la impunidad,
la tendencia para acompañar a los demás a casa,
la condición de pasajero,
la conveniencia de embarcar ya para coger sitio,
pero siempre falta algo, un vaso, una brisa, una frase,
la vida duele cuanto más se disfruta de ella y cuanto más se inventa.

Poder reír, reír, reír desembarazadamente,
reír como un vaso derramado,
absolutamente enloquecido de sentir,
absolutamente roto por rozarme contra todas las cosas,
herido en la boca por morder esas cosas,
con las uñas ensangrentadas por agarrarme a las cosas,
y luego denme la celda que quieran, que yo me acordaré de la vida.

[b]


TRANSCURSO DE LAS HORAS

Sentirlo todo de todas las maneras,
vivirlo todo desde todos los ángulos,
ser lo mismo desde todas las formas posibles al mismo tiempo,
realizar en uno toda la humanidad de todos los momentos
en un solo momento difuso, pródigo, completo y remoto.

Yo quiero ser siempre aquello con lo que simpatizo,
y siempre me vuelvo, más tarde o más temprano,
a aquello con lo que simpatizo, sea una piedra o un ansia,
una flor o una idea abstracta,
una multitud o el modo de comprender a Dios.
Y simpatizo con todo y vivo con todo en todo.
Me son simpáticos los hombres superiores por ser superiores,
y me son simpáticos los inferiores puesto que también son superiores,
porque ser inferior es diferente de ser superior
y por tanto es una superioridad según cómo se mire.
Con algunos hombres simpatizo por sus cualidades de carácter
y con otros precisamente por la falta de tales cualidades,
y simpatizo con todos por el mero hecho de simpatizar con ellos,
y hay momentos absolutamente orgánicos en que ésos son todos los hombres.
Sí, y como soy el rey absoluto de mi simpatía,
basta con que ella exista para tener razón de ser.
Estrecho contra mi pecho palpitante en un abrazo conmovido
(en el mismo abrazo conmovido)
al hombre que regala su camisa al pobre desconocido,
al soldado que muere por la patria sin saber qué es la patria
y...
Y al matricida, al fratricida, al incestuoso, al violador de niñas,
al salteador de caminos, al corsario,
al carterista, a la sombra que espera en las callejuelas -
todos son mi amante predilecta al menos durante un momento en la vida.
Beso la boca de todas las prostitutas,
beso en los ojos a todos los souteneurs,
mi pasividad yace al pie de todos los asesinos,
y mi capa a la española oculta la retirada de todos los ladrones.
Todo es razón de ser de mi vida.

Cometí todos los crímenes,
viví desde dentro todos los crímenes
(yo mismo fui, no uno ni otro vicio,
sino el propio vicio personificado practicado entre ellos,
y de ésas son las horas más arco-triunfales de mi vida).

Me multipliqué para sentir,
para sentir, necesité sentirlo todo,
rebosé, no hice sino derramarme,
me desnudé me entregué
y en cada rincón de mi alma existe un altar a un dios distinto.

Los brazos de todos los atletas me apretaron súbitamente femenino,
y sólo de pensar en eso me desmayé en músculos ficticios.

Me dieron en la boca los besos de todos los encuentros,
agitaron en mi corazón todos los pañuelos de todas las despedidas,
todas las llamadas obscenas de gestos y miradas,
me golpean fuerte en todo el cuerpo y en especial en los órganos sexuales.
Fui todos los ascetas, todos los marginados, todos los olvidados,
y todos los pederastas (absolutamente todos, sin faltar ninguno).
¡Rendez-vous en rojo y negro en el fondo del infierno de mi alma!

(Freddie, te llamaba Baby, porque eras rubio, blanco y te amaba,
¡cuántas emperatrices por reinar y cuántas princesas destronadas fuiste para mí!
Mary, con quien leía a Burns en días tristes como sentirse vivir,
Mary, tú sabes cuántos casamientos honestos, cuántas familias felices,
vivieron en ti bajo mis ojos y mi brazo rodeándote y mi incierta consciencia,
su vida pacata, sus casas de arrabal con jardín, sus half-holidays inesperados...

Mary, soy infeliz...
Freddie, soy infeliz...
Oh, vosotros, todos, todos, casuales y postergados,
¡cuántas veces habréis pensado en pensar en mí, sin que lo hicieseis!,
¡ah qué poco fui yo en lo que sois, qué poco, qué poco!
Sí, y lo que he sido, ¡oh mi subjetivo universo,
oh sol mío, luna mía, mis estrellas, mi momento,
oh parte externa de mí perdida en los laberintos de Dios!)

Pasa todo, todas las cosas en un desfile por mis adentros,
y todas las ciudades del mundo murmuran dentro de mí...

Mi corazón tribunal, mi corazón mercado, mi corazón Bolsa, mi corazón mostrador de Banco,
mi corazón rendez-vous de toda la humanidad,
mi corazón banco de jardín público, hospedería, pensión, calabozo número tal,
(“Aquí estuvo el Manolo en vísperas de ir al patíbulo”)2

Mi corazón club, sala, platea, felpudo, guichet, portalón,
puente, cancela, excursión, marcha, viaje, subasta, feria, verbena,
mi corazón postigo,
mi corazón encargo,
mi corazón carta, maleta, satisfacción, entrega,
mi corazón el margen, el límite, el resumen, el índice,
eh-lá, eh-lá, eh-lá, un bazar mi corazón.

Todas las madrugadas son la madrugada y la vida.
Todas las madrugadas salen por el mismo sitio:                       
Infinito...
Todas las alegrías de las aves vienen de la misma garganta,
todos los estremecimientos de hojas son del mismo árbol,
y todos cuantos se levantan temprano para ir al trabajo
van de la misma casa a la misma fábrica por el mismo camino...

Rueda, balón, hormiguero de consciencias, tierra,
rueda, aureolada, atardecida, a plomo sobre los sonidos, nocturna,
rueda en el espacio abstracto, en la noche mal iluminada realmente
rueda y ❏

Siento en mi cabeza la velocidad de la tierra en su giro,
y todos los países y todas las personas giran dentro de mí,
centrífuga ansia, rabia de andar por los aires en busca de los astros
me pega bofetadas al chocar dentro de mi cráneo,
me pone alfileres vendados por toda mi conciencia de mi cuerpo,
me hace levantar mil veces y dirigirme a la Abstracción,
hacia lo inencontrable, Allí sin ninguna restricción,
la Meta invisible de todos los puntos donde no estoy y al mismo tiempo

Ah, ni estarme quieto ni andar,
ni acostado ni de pie,
ni levantado ni dormido,
ni aquí ni en ningún otro lugar,
resolver la ecuación de esta prolija inquietud,
saber dónde se está para poder estar en todas partes,
saber dónde acostarme para estar paseando por todas las calles
saber dónde ❏

Ho-ho-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO-HO

Embestida alada mía por encima de todas las cosas,
embestida estallada por debajo de todas las cosas
embestida estallada y alada de mí por causa de todas las cosas,
hup-la por encima de los árboles, hup-la bajo los estanques
hup-la contra las paredes, hup-la restregando los troncos,
hup-la en el aire, en el viento, en las playas,
en una velocidad creciente, insistente, violenta,
hup-la hup-la, hup-la.....................

Embestida panteísta mía por dentro de las cosas,
embestida enérgica por dentro de todas las energías,
embestida mía por dentro del carbón que se quema, de la lámpara que arde,
de todo el consumo de energía
embestida de mil amperios [.]
embestida explosiva, explotada como bomba que revienta,
embestida reventando para todos los lados al mismo tiempo,
embestida por encima del espacio, salto por encima del tiempo,
Salta, caballo electrón -ion- sistema solar resumido,
por dentro de la acción de los émbolos, por fuera del giro de los volantes.
Por dentro de los émbolos, vuelto ya velocidad abstracta y loca,
acción a hierro y velocidad, vaivén, locura, rabia contenida,
atado al rastro de todos los volantes giro durante asombrosas horas,
y todo el universo gruñe, estalla, y se estropea en mí.

Ho-ho-ho-ho-ho-ho-ho
Cada vez más deprisa, cada vez más con el espíritu por delante del cuerpo,
adelante de la propia idea veloz del cuerpo proyectado,
con espíritu atrás adelante del cuerpo, sombra, chispa
He-la ho-ho... Helahoho.....

Toda la energía es la misma, toda la naturaleza es lo mismo...
La selva de la selva de los árboles es la misma energía que mueve
las ruedas del tren, las ruedas del tranvía, los volantes de los Diesel,
y un coche tirado por mulas o por gasolina es tirado por la misma cosa.

Rabia panteísta de sentir en mí formidablemente,
con todos mis sentidos en ebullición, con todos mis poros echando humo,
todo es una misma velocidad, una sola energía, una sola divina línea
de sí hacia sí, parada en el cecear violento de la loca velocidad...

Ho-ho-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO-HO

¡Ave, salve, viva la unidad veloz de todo!,
¡ave, salve, viva la igualdad de todo en punta!
¡Ave, salve, viva la gran máquina universo!
¡Ave, siendo lo mismo, árboles, máquinas leyes,
ave que sois lo mismo, gusanos, émbolos, ideas abstractas,
la misma selva os llena, la misma selva os cambia,
sois lo mismo, y el resto es exterior y falso,
el resto, el estático resto que queda en los ojos que se detienen,
pero no en mis nervios motor de explosión de aceites pesados y leves,
no en mis nervios todas las máquinas, todos los sistemas de engranaje,
en mis nervios trenes, tranvías, automóviles, cosechadoras a vapor,
en mis nervios máquina marítima, Diesel, semi-diesel, Campbell,
en mis nervios instalación absoluta a vapor, a gas, a aceite, a electricidad,
máquina universal movida por correas de todos los momentos,
tren, destrózate contra el paragolpes de la vía muerta!
¡Vapor, navega derecho a los muelles y rájate contra ellos!
¡Automóvil conducido por la locura de todo el universo, precipítate
por todos los precipicios
y chócate trz!, ¡destrózate en lo hondo de mi corazón!

¡A moi, todos los objetos proyectiles!
¡A moi, todos los objetos direcciones!
¡A moi, todos los objetos invisibles por veloces,
golpéenme, traspásenme, atraviésenme!
¡Soy yo el que me golpeo, el que me traspaso, el que me atravieso!
¡La rabia de todos los ímpetus se cierra circularmente en mí!

Hela-hoho tren, automóvil, aeroplano ansias mías,
la velocidad entra y se expande en la idea,
choca contra todos los sueños y destrózalos,
chamusca todos los ideales humanitarios y útiles,
atropella a todos los sentimientos normales, decentes, de concordia,
pilla el giro de tu volante vertiginoso y pesado
los cuerpos de todas las filosofías, los trapos de todos los poemas,
desgárralos y queda tú sólo, volante abstracto en los aires,
señor supremo de la hora europea metálico celo.

¡Vamos, que la embestida no tenga fin ni en Dios!
¡Vamos, que hasta yo me quede atrás en la embestida, que me quede
arrastrado por la cola del caballo, torcido, rasgado, perdido,
en caída, mi cuerpo y mi alma atrás de mi abstracta ansia
de mi vertiginosa ansia de atravesar el universo,
de dejar a Dios atrás como un marco miliario inútil,
de dejar el m❏

Me duele la imaginación no sé cómo, pero me duele,
declina dentro de mí el sol en lo alto del cielo
comienza a caer, a atardecer en el azul y en mis nervios.
Vamos, oh cabalgata, ¿qué más consigues volverme?
Yo que, veloz, voraz, devorador de la energía abstracta,
quería comer, beber, desollar y arañar el mundo,
yo, que sólo me contentaría con pisotear el universo,
pisotear, pisotear, pisotear hasta ya no sentir...
Yo siento que me quedo fuera de aquello que imaginé todo lo que quise
y aunque todo lo quisiera, todo me ha faltado,


Embestida desmantelada sobre todas las cimas,
embestida desarticulada debajo de todos los pozos,
embestida vuelo, cabalgata flecha, cabalgata pensamiento-relámpago,
embestida yo, embestida todo, embestida el universo-yo
Hela hohoho-o-o-o-o-o-o-o

Mi ser elástico, muela, aguja, trepidación...


[c]

TRANSCURSO DE LAS HORAS

Llevo dentro de mi corazón
como un cofre que no se puede cerrar del todo de puro lleno,
todos los lugares donde estuve,
todos los puertos donde atraqué,
todos los paisajes que vi a través de las ventanas o las torres vigías,
o de los castillos de proa, soñando,
y todo eso, que es tanto, es demasiado poco para lo que yo quiero.

La bocana a Singapur, mientras amanece, color verde,
el coral de las Maldivas en una cálida travesía,
Macao a la una de la noche... Despierto de repente...
Yat-lo-o-o-o-o-o-o-o Ghi -...
Y todo aquello me suena desde el fondo de otra realidad
la estatura norteafricana casi de Zanzibar al sol...
Dar-es Salam (de salida difícil)...
Majunga, Nossi-Bé, verdores de Madagascar,
tempestades en torno al Guardafui...
El Cabo de Buena esperanza, nidio con el sol de madrugada...
Y la Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo...

Viajé por más tierras de las que pisé...
Vi más paisajes de aquellos en que puse los ojos...
Experimenté más sensaciones que todas las sensaciones que sentí,
porque, por más que sintiese, siempre me faltó que sentir
y la vida siempre me dolió, siempre fui poca cosa, un desgraciado.

En ciertos momentos del día recuerdo todo esto y me horrorizo,
pienso en lo que quedará de esta vida en estos retazos, de esta fortuna,
de este camino de curvas, de este coche al lado de la carretera, de esta señal,
de esta turbulencia tranquila de sensaciones divergentes,
de esta transfusión, de esta insubsistencia, de esta irisada convergencia,
de este desasosiego en el fondo de todas las copas,
de esta angustia al fondo de todos los placeres,
de esta sociedad anticipada en el asa de todas las tazas,
de este juego de cartas fastidioso entre Cabo de Buena Esperanza y las Canarias.

No sé si la vida es poco o mucho para mí,
no sé si siento poco o mucho, no sé
si me falta escrúpulo espiritual, un punto de apoyo en la inteligencia,
consanguinidad con el misterio de las cosas, encontronazos,
sangre bajo los golpes, estremecimiento ante los ruidos
o si existe otro significado para todo esto más cómodo y feliz.

Sea como fuere, cuánto mejor no haber nacido,
porque, de tan interesante como es en todo momento,
la vida llega a doler, a enojar, a cortar, a rozar, a chirriar,
a darnos ganas de gritar, de dar brincos, de quedarnos en el suelo, de salir
de todas las casas, de todas las lógicas, y de todos los balcones,
y ser un salvaje hasta la muerte entre árboles y olvidos,
entre tumbos, y peligros y ausencia de mañanas,
y todo esto debía ser algo parecido a lo que pienso,
con lo que pienso o siento, que ni siquiera sé cuál es, oh vida.

Cruzo los brazos sobre la mesa, pongo la cabeza entre los brazos,
y necesito ponerme a llorar, pero no sé cómo hacer para que las lágrimas fluyan...
Por mucho que me esfuerce por sentir una gran pena por mí, no lloro,
tengo el alma rajada bajo el índice curvo que le toca...
¿Qué será de mí? ¿Qué será de mí?

Sacaron al bufón a chicotazos de palacio, sin razón alguna,
hicieron levantarse al mendigo del escalón donde cayera,
pegaron al niño abandonado y le quitaron el pan de entre las manos,
oh tristeza inmensa del mundo, lo que hace falta es actuar...
Tan decadente, tan decadente, tan decadente...
Sólo me encuentro bien cuando escucho música y ni aun así.
Jardines del dieciocho antes del 89,
¿dónde estáis, que quiero llorar como sea?

Como bálsamo que no consuela salvo por la idea de que sea un bálsamo,
la tarde de hoy y de todos los días poco a poco, monótona, cae.

Encienden las luces, cae la noche, la vida se sustituye.
Sea como sea, es necesario seguir viviendo,
me arde al alma como si fuese una mano, físicamente,
estoy en el camino de todos y tropiezan conmigo.
Mi finca provinciana,
si al menos hubiera un tren, una diligencia y la decisión de partir entre tú y yo.
Así me quedo, me quedo... Soy el que siempre quiere partir,
y se queda siempre, se queda siempre, se queda siempre,
hasta la muerte se queda, aunque parta, se queda, se queda, se queda...

Vuélveme humano, oh noche, vuélveme fraterno y solícito.
Humanitariamente es como únicamente se puede vivir.
Sólo amando a los hombres y sus acciones, a la banalidad de los trabajos,
sólo así -¡ay de mí!- sólo así es posible vivir.
Sólo así, oh noche, ¡y yo nunca podré ser así!

He visto todas las cosas y todo me maravilló,
pero o todo me sobró o todo fue muy poco -no sé cuál- y sufrí.
Viví todas las emociones, todos los pensamientos, todos los gestos,
y me quedé tan triste como si hubiese querido vivirlos y no lo consiguiese.
He amado y odiado como todo el mundo,
pero para todo el mundo eso es normal, instintivo,
y para mí siempre fue la excepción, el choque, la válvula, el espasmo.

Ven, oh noche, y apágame, ven y ahógame en ti.
Oh acariciadora del Más Allá, señora del infinito luto,
tristeza externa de la Tierra, llanto silencioso del Mundo,
madre suave y antigua de las emociones sin más,
hermana mayor, virgen y triste, de las ideas sueltas,
novia esperando nuestros incompletos propósitos,
la dirección constantemente abandonada de nuestro destino,
nuestra incertidumbre pagana sin alegría,
nuestra flaqueza cristiana sin fe,
nuestro inerte budismo, sin amor por las cosas ni éxtasis,
nuestra fiebre, nuestra palidez, nuestra impaciencia,
nuestra vida, oh madre, nuestra vida perdida...

No sé sentir, no sé ser humano, convivir
desde dentro de mi alma triste con los otros hermanos míos en la tierra,
no ser útil cuando siento, ni ser práctico, cotidiano, nítido,
tener un lugar en la vida, tener un destino entre los hombres,
una obra, una fuerza, una voluntad, una huerta,
una razón para descansar, una necesidad para distraerme,
algo venido de la naturaleza directamente hacia mí.

Por eso sé maternal para mí, oh noche tranquila...
tú que quitas el mundo al mundo, tú que eres la paz,
tú que no existes, que eres la ausencia de luz,
que no eres una cosa, un lugar, una esencia, una vida,
Penélope con su tela, mañana deshecha, de tu oscuridad,
Circe irreal de los febriles, de los angustiados sin causa,
ven hacia mí, oh noche, y tiéndeme tus manos,
y vuélvete frescor y alivio, oh noche, sobre mi frente...

Tú, cuya venida es tan suave que parece más bien un retraimiento,
cuyo flujo y reflujo de oscuridad, cuando la luna alienta,
tiene olas de cariño muerto, frío de mares soñados,
brisas de paisajes ficticios para nuestra excesiva angustia...
Tú, pálidamente, tú, flébil, tú, líquidamente,
aroma de muerte entre las flores, hálito de fiebre sobre las orillas,
tú, reina, vasalla, doncella pálida, ven...


[d]

TRANSCURSO DE LAS HORAS

Doblo diariamente las esquinas de todas las calles,
y siempre que estoy pensando en una cosa, pienso en otra,
no me subordino a nada salvo por atavismo,
y siempre existen razones para emigrar para quien no está en cama.

De las terrazas de todos los cafés de todas las ciudades
accesibles a la imaginación,
observo la vida que pasa, la sigo sin implicarme en ella,
pertenezco a ella sin tener que sacarme un gesto de la manga,
ni de tomar nota de lo que he visto para luego fingir que lo vi.

En un coche amarillo pasa la definitiva mujer de alguien
y voy a su lado sin que ella lo sepa.
En el trottoir inmediato ellos se encuentran por un azar de combinaciones,
pero antes de que ellos se encontraran yo ya estaba allí, con ellos,
no hay manera de que puedan esquivar mi encuentro, no hay manera de que yo no esté en todos lados.

Mi privilegio es todo,
(Brevetée, Sans garantie de Dieu, a mi alma).

Asisto a todo, definitivamente,
no hay joya de mujer que no haya sido comprada por mí y para mí,
no hay intención de esperar que no sea mía de alguna manera,
no hay resultado de conversación que no sea mío por azar,
no hay toque de campana en Lisboa hace treinta años, ni noche de San Carlos hace cincuenta
que no signifique para mí una galantería pasada.

Fui educado por la Imaginación,
viajé siempre de su mano,
amé, odié, fracasé, pensé siempre a partir de eso,
y todos los días tienen esa ventana frente a mí,
y todas las horas parecen mías vistas así.


[e]

Clarín claro con la mañana al fondo,
del semicírculo frío del horizonte,
tenue clarín lejano como banderas inciertas
desplegadas más allá de donde los colores son bien visibles...

Clarín trémulo, polvareda asentada, donde acaba la noche,
polvareda de oro asentada en el fondo de la visibilidad...

Coche que chirría con limpieza, vapor que hace sonar la sirena,
grúa que comienza a girar sobre mi oído,
tos seca, nueva del que sale de casa,
leve escalofrío matutino en la alegría de vivir,
carcajada súbita velada por la bruma exterior no sé muy bien cómo,
costurera condenada a algo peor que la mañana que siente,
obrero tísico deshecho en esta hora,
inevitablemente vital,
en que el relevo de las cosas es suave, seguro y simpático,
en que los muros son frescos a la mano, y las casas
abren, aquí y allí los ojos cortinados de blanco...

Toda la madrugada es una cortina que oscila
y refresca ilusiones y recuerdos en mi alma transeúnte,
en mi corazón desterrado de epidérmico espíritu,
en mi cansado y velado ❏

❏ y camina todo
hacia la hora de luz en que las mercados cierran los párpados
y el rumor tráfico carromato tren yo-siento el sol resuena

vértigo del mediodía amoldado al vértigo -
sol en los vértices y nosotros ❏ de mi visión estriada,
del remolino quieto de mi seca retentiva,
del neblinoso claror fijo de mi conciencia de vida.

Rumor tráfico carro tren automóviles yo-siento sol calle
aros cajas trolley mercado vitrinas saya ojos
rápidamente carriles carros cajas calle atravesar la calle
paseo tenderos “perdón” calle
calle para pasear yo para pasear por la calle yo
todo espejos las tiendas de acá adentro de las tiendas de allá
la velocidad de los coches al revés en la luna oblicua de los escaparates,
el suelo en el aire el sol bajo los pies calles regadas flores en el cesto calle
mi pasado calle se estremece camión calle no recuerdo nada calle
yo cabeza abajo en el centro de mi propia conciencia
calle sin poder encontrar una sensación sólo de cada vez calle
calle hacia atrás y hacia adelante bajo mis pies
calle en X o en Y o en Z dentro de mis brazos
calle para mi monóculo en círculo de cine pequeño,
caleidoscopio en curvas irisadas nítidas calle.

Borrachera de calle y de sentir ver oír todo al mismo tiempo
golpear las fuentes de estar llegando acá al tiempo que voy hacia allá,



[f]

TRANSCURSO DE LAS HORAS

Extenderme a todo lo largo en toda la vida
y bramo en mí mi ferocidad de vivir...
No hay gestos de placer en el mundo que valgan
la alegría estupenda de quien no tiene otro modo de explicarse
salvo echarse a rodar por el suelo entre hierbas y margaritas
y revolcarse en la tierra hasta ensuciar el traje o el cabello...
No hay versos que puedan darnos esto
arranquen un ❏ de hierba, cójanla y lo comprenderán.
Comprenderán completamente lo que es incompletamente expresado.
Tengo la furia de ser raíz
de perseguirme las sensaciones por dentro como una selva...
Querría tener todos los sentidos, incluyendo la inteligencia,
la imaginación y la inhibición
a flor de piel para poder echarme a rodar por la tierra rugosa
más adentro, sintiendo más rugosidades e irregularidades.
Yo sólo estaría contento si mi cuerpo fuese mi alma...
Así todos los vientos todos los ruidos, todas las lluvias
serían sentidos por mí del único modo que yo querría...
No pudiendo ser así, desespero, rabio,
me dan ganas de arrancarme el traje a dentelladas
y después tener pesadas garras de león para despedazarme
hasta que la sangre corra, corra, corra, corra...
Sufro porque todo esto es absurdo
como si alguien tuviese miedo de mí,
con mi sentimiento agresivo del destino, hacia Dios
que nace para ponernos cara a cara frente a lo Inefable
y medirnos bien, de repente, nuestra flaqueza y pequeñez.


[g]

TRANSCURSO DE LAS HORAS

Sigo adelante, nada me toca; soy extranjero.
Las mujeres que llegan deprisa a las puertas
se giran sólo cuando paso.
Siempre estoy de otro lado de la esquina de quienes me quieren ver,
inalcanzable a metales e incrustaciones.

¡Oh tarde, cuántos recuerdos!
Ayer aún, niño que me asomaba al pozo,
miraba con alegría mi cara en el agua lejana.
Hoy, hombre, veo mi rostro en el agua profunda del mundo.
Pero si río es porque fui otro yo,
el niño que miraba con alegría su rostro en el fondo del pozo.

Siento a todos como sustancia de mi piel.
Me toco el brazo y ellos están ahí.
Los muertos, ¡ellos nunca me abandonan!,
ni las personas muertas, ni los lugares pasados, ni los días.
A veces entre el ruido de las máquinas de las fábricas
me alcanza una especie de nostalgia en el brazo
y me vuelvo y es el corral de mi casa antigua
el crío que fui ignorando al sol que habría de venir.

¡Ah, sé maternal!
Ah, sé meliflua y taciturna
oh noche donde me olvido de mí mismo
recordando...