LETRAS FLAMENCAS CLASICAS



Juan Pinilla y David Caro.
Estas cuatro coplas, tres soleares y una carcelera, son clásicas, del repertorio clásico, quiero decir.

De la primera puedo afirmar que me parece uno de los mejores poemas de amor del castellano. Demófilo la incluye en su colección:

                   En un cuartito los dos,
                   bebeno que tú tomara

                   beneno tomara yo.

Manuel Moya y José Antonio Mesa Toré, en la sede de la G27, de Málaga, 






La segunda, tiene para mí un valor emotivo esencial: cuando falleció mi padre encontramos esta soleá en una hoja de cuaderno, junto a otras soleares, una de ellas de Federico García Lorca. Esta soleá es la que sirve de epitafio su tumba. Es realmente magnífica.






                  Dejo la puerta entorná,
                  por si alguna vez te diera
                  la tentación de empujá. 



David caro, a la guitarra.


La tercera tiene un aire de bulería. Se la suele tomar como anónima, pero no es así: su autor es Jesús Arcensio y, salvo error mío, la compuso en Galaroza en 1942. Ironía pura.

                   Mira si soy desprendío,
                   que al pasar por el puente
                   tiré tu cariño al río.


La cuarta es una carcelera y la solía cantar mucho mi padre en el campo. Yo se la escuché innumerables veces. Es un tributo a quien me abrió el camino de este arte difícil y esencial.




                   Adiós patio de la carce
                   rincón de la barbería,
                   que el que no tiene dinero
                   se afeita con agua fría.