UNA DE PASOLINI

UNA DE PASOLINI

Uno de los estremecedores poemas que forman parte de Las cenizas de Gramsci, en el que entretengo los trabajos y los días. Pasolini: acaso el artista total. Su poesía, como su cine y sus novelas, es simplemente deslumbrante y de una libertad que sorprende. Aquí se lo ve frente a la tumba de Antonio Gramsci, del que ya os mostré una de sus cartas de la cárcel. Que aproveche.

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Pasolini ante la tumba de Gramsci
AS CENIZAS DE GRAMSCI (I)

No es de mayo este aire impuro
que aún hace más oscuro el oscuro
cementerio extranjero, o lo ilumina

con ciegos resplandores... este cielo
de babas sobre amarillentos tejados
que custodian en grandes semicírculos

los recodos del Tíber, las añiles
colinas del Lacio... Extiende una paz
mortal, desafecta como nuestros destinos

entre las viejas murallas el otoñal
mayo. Sobre él descansa el gris del mundo,
el fin del decenio en el que se nos aparece

entre los escombros, ya acabado el hondo
e ingenuo esfuerzo por rehacer la vida,
el silencio, putrefacto e infecundo...

Tú, joven, en aquel mayo, cuando aún era vida
el error, en aquel mayo italiano
cuando al menos a la vida se le sumaba el coraje,

despreocupado e impuramente sano
de nuestros padres -no padre, sino
humilde hermano- con tus finos dedos

dibujabas ya el ideal que ilumina
(pero no para nosotros: muerto tú y nosotros
muertos de igual modo, contigo, en el húmedo

jardín) este silencio. No puedes más,
¿te das cuenta?, que descansar en este sitio
extraño, confinado aún. Un hastío

de patricios te rodea. Y, ya sin color,
sólo llega hasta ti algún que otro golpe de yunque
desde los talleres del Testaccio, descansado

en el atardecer: entre míseras techumbres, desnudos
montones de latas, chatarra, donde
canta y canta un muchachote que ya cierra
su jornada, mientras alrededor va dejando de llover.